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Chile / Conservadores chilenos quieren obligar a las mujeres a escuchar el feto antes de interrumpir legalmente un embarazo / Congresistas partidarios del gobierno derechista de José Antonio Kast han promovido una ley que obligaría a las mujeres a escuchar los latidos del embrión feto para acceder a un aborto legal, ya limitado a solo tres causales.
Libio Pérez Zúñiga 22/07/26 | 10:00
Un proyecto de ley “cruel y de tortura” ha sido presentado hace unos días por congresistas chilenos vinculados a la extrema derecha y sectores conservadores: se trata de una iniciativa que busca obligar a una mujer a escuchar los latidos del corazón del feto/embrión antes de someterse a un aborto por las únicas tres causales legales permitidas en el país.
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| FOTO CORPORACIÓN HUMANAS, CHILE |
► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR
Los congresistas pertenecen a los partidos Republicano -fundado por el actual presidente chileno José Antonio Kast-; el Partido Cristiano (en formación y vinculado al mundo evangélico); el Partido Nacional Libertario y el centrista Renovación Nacional, colectividades que se oponen a cualquier forma interrupción del embarazo y buscan terminar con la ley que autoriza el procedimiento médico solo por tres causales: que exista peligro de vida de la mujer, que el feto presente una patología incompatible con la vida de carácter letal, o que el embarazo sea resultado de una violación.
« Bajo un discurso de protección de la vida, terminan restringiendo la autonomía de las mujeres y reforzando mecanismos de revictimización y la imposición de una moral conservadora”, agrega la vocera feminista. »
“Escucha su corazón”, como han llamado la propuesta legislativa, supone que hay un “deber médico” de mostrar a la paciente la actividad embrionaria, y aunque ésta puede “declinar libremente” la escucha, “el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si es que esa situación se verifica”. Es decir, la escucha se hace obligatoria.
La exministra de la Mujer Antonia Orellana acusó que la propuesta apunta a “entorpecer” la aplicación de la ley actual y puede tener un efecto coercitivo. “Lo único que pretenden es entorpecer las tres causales. ¿Por qué? Porque de la redacción del proyecto de ley se desprenden dos caminos. En primer lugar, la mujer que está bajo la situación de tres causales -violación, inviabilidad o riesgo vital- accede a escuchar, y esto puede tener un efecto coercitivo o de mucho dolor psicológico”, afirmó la también militante feminista del Frente Amplio.
También hay voces que acusan que se configura la “violencia obstétrica” ya que la actividad cardíaca del feto es registrada en las ecografías y obligar su escucha es “aberrante” cuando de antemano que el embarazo no puede llegar a término.
La actual ley de aborto por tres causales está vigente desde septiembre de 2017, luego de largos años de movilizaciones de mujeres y orgánicas feministas que aun reclaman por los límites que impuso el cuerpo legal al no considerar la amplitud de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Pese a la crítica, los movimientos feministas reconocen un avance en la ley vigente. Entre los años 2018 y 2025, se han realizado un total de 5.324 abortos bajo el amparo de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Chile, según un informe emitido por el Ministerio de Salud y presentado a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados. En el documento se consigna que en el periodo hubo 2.309 casos de interrupción del embarazo por inviabilidad fetal de carácter letal; 1.568 por riesgo vital para la madre; y 1.447 por violación.
La actual ley de aborto por tres causales está vigente desde septiembre de 2017, luego de largos años de movilizaciones de mujeres y orgánicas feministas que aun reclaman por los límites que impuso el cuerpo legal al no considerar la amplitud de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres
De acuerdo a Joseffe Cáceres, vocera de la organización Pan y Rosas, “la ley de aborto en tres causales, vigente desde hace nueve años, ha sido ampliamente cuestionada por su carácter restrictivo e insuficiente, ya que mantiene la penalización del aborto fuera de esos tres supuestos. Sin embargo, también representa una conquista arrancada mediante décadas de organización del movimiento feminista, de movilizaciones y de la lucha de miles de mujeres que enfrentaron la clandestinidad, la criminalización y la negación de sus derechos”.
Proyectos como "Escucha su corazón", prosigue Cáceres, no pueden entenderse como simples modificaciones administrativas. “Forman parte de una estrategia política impulsada por sectores conservadores y de ultraderecha que buscan limitar incluso los derechos más básicos ya conquistados. Bajo un discurso de protección de la vida, terminan restringiendo la autonomía de las mujeres y reforzando mecanismos de revictimización y la imposición de una moral conservadora”, agrega la vocera feminista.
La médica Karla Rubilar, quien fue ministra de Desarrollo y Familia durante el segundo mandato del fallecido presidente Sebastián Piñera, indicó que el proyecto “Escucha su corazón” es un “grave retroceso” porque “en los momentos más difíciles, el Estado debe acompañar, no revictimizar. Levantar nuevas barreras desvirtúa la ley, aumenta el sufrimiento; más humanidad”, reclamó la también exdiputada de Renovación Nacional, quien votó a favor de la actual ley de interrupción del embarazo.
Del mismo partido derechista es la actual diputada, Ximena Ossandón, patrocinante del proyecto conservador, quien anunció que retirará su firma del proyecto “Escucha su corazón”, luego de admitir que desconocía que el articulado convertía esa instancia en un requisito para acceder a la interrupción del embarazo en dos de las tres causales legales. Reconoció que no había leído el texto propuesto para ley y que discrepa de la idea de que la escucha de los latidos sea requisito para acceder al procedimiento médico. “El error fue mío”, dijo.
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