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| Diario Red |
Medios / ¿Cómo hace Trump para ganar elecciones en América Latina? /Tr ump apuesta y gana en todas las elecciones de América Latina. Sus apuestas podrían estar basadas en un almanaque como el de Biff Tannen, aunque más que predecir el resultado, lo hace posible. Es una técnica de comunicación política que utiliza el Big Data y la analítica avanzada para enviar mensajes altamente personalizados a grupos reducidos de electores
Leonardo Toledo Garibaldi 13/07/26 |
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| AFICHE DEL FILM |
en la película Volver al futuro 2, Biff Tannen se hace millonario y gobernante usando un almanaque deportivo del futuro que le permite hacer trampa en las apuestas al conocer los resultados por anticipado. El Biff Tannen de nuestro universo (en donde se hace llamar Donald) está ocupando América Latina, casi sin necesidad de desplegar tropas en tierra. Lo hace apostando por candidatos que luego ganan elecciones. Desde octubre de 2025 para acá, ha ganado en todas las elecciones donde ha intervenido. Para ello, usa viejas armas perfeccionadas en su país: el chantaje, la amenaza, el soborno, el secuestro. Pero eso no es suficiente para explicar cambios de rumbo intempestivos del electorado, como pasó recientemente en Colombia. ¿Nuestro Biff Tannen tiene un almanaque electoral que le permite apostar por el que nadie sospecha que podría ganar? ¿o el apostar por un candidato significa que se echará a andar una maquinaria que permita esa victoria?
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| ILLUSTRATION THE ECONOMIST / GETTY IMAGES / BIBLIOTHÈQUE DU CONGRÈS |
► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR
En Colombia las encuestas daban a Iván Cepeda una ventaja de más de diez puntos frente a sus competidores Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. La diferencia se cerró en mayo, unas semanas antes de la primera vuelta electoral y ya en la elección, De la Espriella obtuvo 43.7% de los votos, mientras que Cepeda se quedó atrás con 40.9%. Para la etapa de balotaje esos casi tres puntos de diferencia se redujeron a menos de uno (0.96%) pero aún así De la Espriella ganó la elección.
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| « HANGING ON » (S’ACCROCHER), 2023 DAMIEN HOAR DE GALVAN. |
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En un mes el candidato Cepeda perdió diez puntos porcentuales. No tuvo grandes escándalos o errores de campaña que ameritaran un descenso tan grande. No hubo memorables e históricos discursos de su competidor. Los analistas nos ofrecen los sospechosos comunes: “voto de castigo”, “consolidación del voto opositor”, “campaña eficaz enfocada en la seguridad”, “rechazo al petrismo”, “polarización”... Podríamos discutir cada uno de estos factores pero casi todos son condiciones estables, eran las mismas en enero, en abril, en mayo y en junio. Ninguno de esos factores explica por qué Cepeda obtuvo el número de votos más alto en la historia para un candidato de izquierda en Colombia, pero sobre todo no explican un cambio de más de diez puntos en las preferencias registradas en las encuestas entre abril y mayo. Algo pasó en esas semanas, algo que no está en las calles, sino en las redes.
« En un mes el candidato Cepeda perdió diez puntos porcentuales. No tuvo grandes escándalos o errores de campaña que ameritaran un descenso tan grande »
Dos días después de la primera vuelta, el Biff de nuestro universo anunció su respaldo a Abelardo de la Espriella. “Debido a sus enormes logros en la vida y a su apoyo político hacia mí, personalmente, es un honor para mí darle a Abelardo mi respaldo completo y total”, dice CNN que dijo. Esa fue la primera, pero durante ese mes manifestó en tres ocasiones su respaldo al candidato. "Abelardo se postula contra un marxista de izquierda radical” dijo también en uno de esos mensajes.
Probablemente desde días antes ya había llamado al uribismo (así como hizo con Infantino) para que dejaran sola a su candidata Paloma Valencia, quien también tuvo un inexplicable (o más bien inexplicado) cambio en las encuestas entre abril y mayo. Pero aún cuando no existieran esas llamadas secretas, sus llamados públicos son evidencia de su intervención en la elección colombiana.
Algo en lo que muchos coinciden es que el avance de De la Espriella se explica por su campaña en medios digitales y la poca fuerza que tuvo en ese territorio la campaña de Cepeda. Si bien su campaña fue “disruptiva” (como les gusta decir a los publicistas), los mensajes y la viralización que emergieron de las filas partidistas no podrían calificarse de geniales, sino más bien predecibles. Fuerza, valor, arrojo, desparpajo, todo el paquete de simbología autoritaria frente a un candidato que postulaba mensajes de paz, reconciliación y orden institucional. Le hablaba a su nicho de derecha conservadora, que si bien en Colombia es bastante amplio, no hay en su campaña “oficial” algo que nos pueda explicar ni el gran salto estadístico, ni la decantación del voto indeciso hacia una opción tan polarizante.
« Ya no se clasifica por demografía sino por inferencia de rasgos psicológicos »
Aquí hay que poner atención a la visión de la publicidad clásica, que suele pensar los mensajes en términos de segmentos. El mensaje se elabora de acuerdo al target, al público objetivo, el cual se “recorta”, tanto en publicidad como en propaganda política, en segmentos establecidos a partir de nivel socioeconómico y otros elementos demográficos como género, edad, ubicación, geografía y etnia (este último es muy recurrente en países con altos niveles de discriminación, como Estados Unidos). Ese es el modelo clásico de la publicidad que, a decir verdad, muchas campañas políticas en América Latina todavía ni siquiera implementan, sobre todo a nivel local, donde les encanta decir que elaboran mensajes dirigidos a un inexistente “público en general”.
En la sociedad digitlizada hay un nuevo tipo de publicidad/propaganda, que ya no está basada en esos principios tradicionales ni apuesta por el alcance del medio (un mismo mensaje con propuestas generales lanzado a millones de personas por radio y televisión, en ocasiones regulado por los organismos electorales), sino que se ha movido a la microsegmentación, el microtargeting, que es una técnica de comunicación política que utiliza el Big Data y la analítica avanzada para enviar mensajes altamente personalizados a grupos reducidos de electores.
Podemos resumir el funcionamiento del microtargeting en tres etapas:
- El perfilado. Esta es la recopilación de datos de los electores. Una gran base de datos que puede combinar muchas fuentes: los resultados de elecciones previas, los censos, los padrones de militancia de los partidos, los datos de compras, las suscripciones a periódicos, la escolaridad o el tipo de coche. Pero la fuente principal del microtargeting es la actividad digital, es decir los likes, los repost, los follows, las interacciones, todos los metadatos de navegación que revelan nuestros intereses y nuestros hábitos, que nos retratan.
- La segmentación psicográfica. Si la megabase de datos previamente descrita resulta impresionante, la segmentación por psicografía es fascinante y sofisticada. Ya no se clasifica por demografía sino por inferencia de rasgos psicológicos. Desde los niveles de neurodivergencia, la apertura a nuevas experiencias, la tendencia a buscar seguridad, los miedos. Aquí se definen los mensajes, si el sistema me identifica como alguien "con alta ansiedad ante el cambio", me enviará publicidad enfocada en los riesgos del candidato rival, poniendo énfasis en la estabilidad. Si detecta que más bien soy entusiasta y sociable, me mandará mensajes centrados en el progreso y la esperanza.
- El ciclo de la persuasión, es decir, el envío y la retroalimentación. Los perfiles psicográficos están dispersos, no habitan el mismo barrio, ni la misma ciudad, ni son de la misma edad. Para hacer llegar los mensajes microtargueteados hace falta distribuirlos personalmente, que lleguen a mi feed, a mi timeline, a mi Facebook, a mi Insta, a mi TikTok. Aquí hacen trabajo en equipo el análisis psicográfico con los algoritmos personalizados de las redes sociales de cada votante, para mostrarnos anuncios hechos “a la medida”. La clave de esta etapa es la invisibilidad por personalización. Se pueden mandar mensajes contradictorios, prometer apoyos sociales a los trabajadores y libre mercado a los empresarios, sin que nadie del otro grupo se entere.
Hay algo que resulta también fascinante (en términos de comunicación política, porque en términos de humanidad da mucho miedo) en la microsegmentación por psicografía. Los mensajes no tienen la cara del candidato ni el logo del partido. A veces el objetivo en cierto sector no es ganar su voto, sino evitar que el oponente lo tenga. Por ejemplo, se selecciona al microtarget que nunca jamás votaría a la derecha, y se le hace llegar un tipo de publicidad diseñada para desincentivar el voto, sea mediante cinismo o apatía (todos son iguales) o enfocados en críticas a los candidatos de izquierda. Se exacerban las dudas, los pruritos, los agravios.
« Para hacer llegar los mensajes microtargueteados hace falta distribuirlos personalmente, que lleguen a mi feed, a mi timeline, a mi Facebook, a mi Insta, a mi TikTok »
En este caso el algoritmo en redes sociales juega un papel fundamental, pues muchas veces ni siquiera es necesario “diseñar” los mensajes, sino que a los perfiles previamente microsegmentados se les pueden mostrar, una y otra vez, posteos de otros usuarios, incluso de sus conocidos, que apunten al objetivo diseñado en el paso dos a partir de su análisis psicográfico. Si tu perfil señala problemas con la autoridad, el feed mostrará de forma reiterada acciones policiacas o militares ordenadas por el partido por el que no quieren que votes, aunque ello implique que gane el otro candidato que tiene mucha cercanía con grupos paramilitares y una fascinación por resolver no uno, sino todos los problemas por la fuerza.
En este nuevo modelo de propaganda política, la clave reside precisamente en que no parezca propaganda política. Si el elector percibe que le están tratando de convencer o de “vender” algo, de inmediato activará todos los escudos que ya tiene bien instalados. Por eso la estrategia viene de pares, de “unos como nosotros”. Es lo que los publicistas llaman soft selling, venta suavecita. La identificación es ahora más fuerte que la persuasión. El story telling le gana a las arengas y las consignas. Convencer no por razones, sino por emociones.
No verás a un candidato subir un video diciendo “propongo entregarle la industria y el territorio nacional a las empresas multinacionales”, sino verás una foto de tu vecino con una cuenta del supermercado y un texto que dice “Ya no alcanza para nada, algo tiene que pasar en este país antes de que tengamos que formarnos por horas por un poco de frijoles como si estuviéramos en Venezuela. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que el dinero no alcance por culpa de quienes no saben administrar?”.
« Los mensajes no tienen la cara del candidato ni el logo del partido. A veces el objetivo en cierto sector no es ganar su voto, sino evitar que el oponente lo tenga »
Si el oponente proyecta una imagen de "constructor de paz" o "defensor de la justicia social", la estrategia de microtargeting buscará sembrar esa cosa que llaman “disonancia cognitiva” con mensajes que resalten las contradicciones entre esa narrativa y la experiencia cotidiana del votante. Se hace uso de “nodos de confianza” (no necesariamente influencers, sino iguales con algún tipo de influencia en el segmento), que tengan cierto prestigio apartidista, pero que siembren la duda. “Veo que algunos candidatos hablan de paz, pero acabo de ver a un hombre golpear a otro en un accidente de tránsito ¿dónde estaba el candidato de la paz mientras eso pasaba?”. Hay muchos mensajes posibles, el que dice que los derechos humanos defienden delincuentes, el que dice que el proceso de paz fracasó en su pueblo, el que dice que no entiende cómo se puede combatir al crimen si rechazas el uso de armas… todos orgánicos, de iguales, que de pronto aparecen en tu pantalla, así, “espontáneos”.
También, con estrategias similares de posicionamiento de mensajes, se puede revivir algún pasado reciente de esperanza, de bienestar. Verás en el Facebook a alguien mencionando la lavadora que logró comprar gracias al dinero que te daba el sistema de prepago DMG, y luego esa publicación será comentada por alguien más que recuerda que a DMG lo defendió De la Espriella, y así, hasta llegar a “De la Espriella defiende lo que es bueno, gracias a él una señora logró comprar una lavadora”. No importará que DMG fuera un esquema Ponzi y una de las más importantes estafas masivas en la historia de Colombia, la lavadora está ahí en la casa y el abogado De la Espriella defendió a la empresa que se la dio, y eso lo podemos ver en un post del Facebook, sin importar que la empresa haya dejado de existir hace más de 15 años.
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| « COMMUNAUTÉ FACEBOOK » JOEP BERTRAMS (PAYS-BAS) _ |
Todo esto se “inventó” en 2014, cuando un investigador de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan, recopiló mediante una app los datos de sus usuarios (y de sus amigos), aprovechando una política de Facebook que lo permitía. Los datos de 87 millones de personas fueron recolectados sin su conocimiento, ni consentimiento explícito. La empresa Cambridge Analytica le compró a Kogan esos datos y los usó para construir modelos psicográficos que pusieron en práctica para la campaña presidencial de Donald Trump en 2016.
« En este nuevo modelo de propaganda política, la clave reside precisamente en que no parezca propaganda política »
Ahora bien, volvamos al punto uno del microtargeting (el perfilado). Lo primero que se necesita entonces es una gran base datos. Nada mejor para ello que un gran monopolizador del Big Data, una empresa que se dedique precisamente a recopilar datos de todo el mundo y establecer todo tipo de correlaciones entre ellos. No hace falta imaginarla, se llama Palantir, LA gran empresa dedicada al análisis de Big Data, una de las favoritas de la administración de Biff Trump. El cofundador de Palantir, Peter Thiel, es un donante y partidario histórico de Trump, uno de esos tecnobros que le temen al fantasma del comunismo y enfocan sus esfuerzos millonarios en combatirlo. De Palantir podrían salir, sin ningún problema y sin consecuencias, los datos de perfilado del electorado colombiano, argentino, peruano, mexicano o de cualquier otro lado.
No sabemos si lo ha hecho para modificar las elecciones de este último año en América Latina. Pero sabemos que donde era la sede de Palantir (California) a partir del 1 de enero de 2027 se cobrarán más impuestos a las empresas tecnológicas al reducir la cantidad de los créditos fiscales. También sabemos que luego de las elecciones legislativas en Argentina, el presidente Milei emitió un decreto que modificó la Ley de Inteligencia Nacional y le abrió las puertas del gobierno a Palantir para hacer acciones de cibervigilancia, y un poco más tarde el mismo Thiel trasladó su residencia a Argentina, donde probablemente no tendrá que pagar impuestos. También sabemos (gracias al Hondurasgate) que las elecciones en Honduras y la liberación de Juan Orlando Hernández incluía la promesa de restaurar las ciudades ZEDE, entre cuyos principales interesados e inversionistas está Peter Thiel. Eso sabemos.
En cuanto a la etapa tres, esa del algoritmo, tampoco sabemos si se implementó ni cómo le hicieron, pero sabemos que después de las elecciones en Chile donde ganó el candidato derechista Kast, el señor Elon Musk (quien al igual que Kast también profesa un furioso anticomunismo, entendido por él como cualquier acción del Estado en favor de las mayorías y las minorías no empresariales) ha aumentado su presencia, tanto en la industria minera del litio y cobre, como en contratos con varias instancias públicas. Lo mismo pasa en la Argentina de Milei, donde además del control del litio, sus negocios de proveeduría de internet satelital han crecido gracias a un decreto exprofeso de Javier Milei. (También podríamos hablar del papel de Argentina en la sobrevaloración de las acciones de SpaceX, pero ese tema sí me rebasa por mucho).
« De Palantir podrían salir, sin ningún problema y sin consecuencias, los datos de perfilado del electorado colombiano, argentino, peruano, mexicano o de cualquier otro lado »
En Honduras, en El Salvador, en Argentina y en Chile se han dado elecciones donde intervienen Trump y Marco Rubio en donde posteriormente hay modificaciones a las leyes nacionales que le permiten a aquellos tecnobros expandir sus negocios o controlar recursos naturales estratégicos para el avance de sus negocios (cobre, litio y tierras raras, pero también el agua, como se ve en la expansión de data centers en la región). A propósito de los data centers, también Milei tiene un proyecto de reforma legislativa, el Super RIGI, que permitirá la expansión sin control a empresas de IA, semiconductores y biotecnología. Por su lado Kast en Chile tiene en proceso la ley de transferencia tecnológica, que pondrá al servicio de los tecnobros la infraestructura chilena. Por su parte Keiko Fujimori seguramente contará con los servicios de Palantir para instaurar un Estado policiaco basado en predicciones de ciberseguridad (detener antes de que suceda el crimen, como en aquella angustiante película de Tom Cruise llamada Minority Report). El intercambio de favores, aunque sigue detrás de un velo de misterio, tiene resultados concretos y evidentes.
Ya veremos cómo se paga en Colombia el uso del almanaque Palantir-Meta-XTuiter (que de por sí es uno de los países con más data centers instalados en el sur de América). Ya veremos también cómo se va implementando la estrategia de microtargeting para futuras elecciones en la región (en México se podría decir que ya está en marcha). Pero lo que realmente me encantaría ver es cómo se ponen en práctica estrategias de defensa en contra de esta ofensiva específica de Biff Tannen Trump.
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| "La hegemonía ideológica de la ultraderecha, Vassily Kandinsky" IMÁGEN IA CHATGPT |
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