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| TOMA DE POSESIÓN DE JORGE RAFAEL VIDELA, ARGENTINA, 1976 FOTO EDUARDO DI BAIA |
Las abuelas argentinas que enfrentaron al terrorismo de Estado / A medio siglo del golpe, las Abuelas de Plaza de Mayo siguen buscando a los nietos y nietas apropiados por la última dictadura cívico militar / Hoy se cumplen 50 años del día en que las Fuerzas Armadas perpetraron el último golpe de Estado en Argentina. Consolidaron un régimen de terror y persecución que desapareció por razones políticas a 30.000 personas. La represión en Argentina se articuló con procesos similares en otros países de la región a través del Plan Cóndor, un sistema de coordinación represiva impulsado por las dictaduras del Cono Sur con apoyo de los Estados Unidos. A través de ese esquema, los gobiernos militares compartieron información, persiguieron y asesinaron personas más allá de sus fronteras. La represión adquirió así una dimensión continental.
Diario
Red
Editorial Actualizado: 24/03/26 | 12:51
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| ¡Ni Olvido ni Perdón! 1976 -24 de marzo- 2026 DIBUJO SERGIO LANGER |
Familiares de las víctimas comenzaron a recorrer juzgados, comisarías, hospitales, iglesias y oficinas públicas en busca de información. Las desapariciones ocurrían de forma clandestina: operativos nocturnos, secuestros sin orden judicial, centros de detención secretos. El Estado negaba los hechos y no ofrecía respuestas. En abril de 1977, un grupo de mujeres se reunió en la Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno, para exigir información sobre sus hijos e hijas desaparecidos. La policía les ordenó que no permanecieran detenidas en el lugar y que “circularan”. Esa indicación pensada para dispersarlas, hizo que las mujeres comenzaran a caminar en ronda alrededor de la plaza, una detrás de otra, transformando una orden policial en una forma de protesta. Para reconocerse entre ellas, empezaron a usar pañuelos blancos atados en la cabeza, confeccionados con tela de los pañales de sus hijos e hijas. Se convirtió con el tiempo en uno de los símbolos más reconocibles de la lucha por los derechos humanos en la Argentina.
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Seis meses después, en ese mismo espacio de encuentro y protesta, una de esas mujeres formuló una pregunta que abrió un nuevo camino: quién estaba buscando a su nieto, quién tenía a su hija o nuera embarazada al momento de la desaparición. Hasta entonces, la búsqueda se había centrado en los hijos e hijas desaparecidos. Esa pregunta desplazó el foco hacia otra dimensión del terror. Doce mujeres se reconocieron en esa situación. El 22 de octubre de 1977 se reunieron por primera vez para dar origen a un colectivo que con el tiempo sería conocido como las Abuelas de Plaza de Mayo.
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La represión en Argentina se articuló con procesos similares en otros países de la región a través del Plan Cóndor, un sistema de coordinación represiva impulsado por las dictaduras del Cono Sur con apoyo de los Estados Unidos
Hoy sabemos que alrededor de 500 hijos e hijas de personas desaparecidas, nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus familias, fueron apropiados por el aparato represivo. Algunos fueron entregados a familias vinculadas a las Fuerzas Armadas o de seguridad; otros quedaron abandonados en institutos como NN. En todos los casos se anuló su identidad y se los privó de su historia.
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| ¡Ni Olvido ni Perdón! 1976 -24 de marzo- 2026 DIBUJO SERGIO LANGER |
La búsqueda tomó formas inesperadas. Ante la falta total de información oficial y la sospecha de que muchos niños y niñas habían sido apropiados por otras familias, algunas de esas mujeres comienzan a seguir pistas por su cuenta. Una de ellas toca el timbre en una casa donde cree que puede haber un niño nacido en cautiverio. Lleva un bolso con mamaderas y productos para bebés y se presenta como vendedora. La puerta se abre apenas. Observa rápido: una cara, una edad aproximada, un detalle físico que pueda coincidir con su familia. Se retira sin insistir. Anota lo que vio. Cruza esa información con otros datos. Otra logra ingresar como empleada doméstica en una casa donde sospecha que puede estar su nieto. Observa rutinas, escucha conversaciones, registra nombres. Otra se presenta en una escuela, conversa con docentes, intenta reconstruir trayectorias.
Durante años, la búsqueda se sostuvo de ese modo: a partir de indicios, reconstrucciones parciales y redes informales de información. Con el tiempo, estas estrategias permitieron ubicar casos, reunir datos y presentar denuncias. Pero también encontraron un límite, identificar a esos niños y niñas en términos legales requería pruebas que pudieran sostenerse en la justicia. En ese punto, la búsqueda enfrentó un desafío nuevo: cómo establecer la identidad sin la presencia de quienes podían confirmarla. Frente a ese problema, desarrollan junto a la comunidad científica un método que permite reconstruir el vínculo entre abuelos y nietos a partir del ADN. Ese trabajo impulsó la creación de bancos de datos genéticos y protocolos de identificación.
Hoy sabemos que alrededor de 500 hijos e hijas de personas desaparecidas, nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus familias, fueron apropiados por el aparato represivo
A partir de esa experiencia, la Argentina se convirtió en una referencia en genética forense. El impacto de ese proceso también se extendió al plano jurídico: el derecho a la identidad se consolidó como un principio reconocido a nivel internacional e incorporado en la Convención sobre los Derechos del Niño.
140 personas recuperaron su identidad. Cada restitución implica investigación, identificación, intervención judicial y reconstrucción de una historia personal. Cada caso produce efectos múltiples. Aparecen nombres, fechas, trayectorias familiares. También se consolida evidencia sobre el funcionamiento del sistema de apropiación. La restitución introduce una verdad documentada en un terreno atravesado por el ocultamiento.
La lucha de las Abuelas es el presente desde el cual la sociedad argentina recuerda y enfrenta ese horror. El gobierno de Javier Milei ha asumido una posición activa de cuestionamiento a los organismos de derechos humanos, buscando relativizar el impacto del terrorismo de Estado. Esta operación apunta a diluir la memoria sobre el proyecto económico que necesitó de tamaña violencia para imponerse. Aquella matriz de apertura irrestricta, endeudamiento masivo y desmantelamiento industrial que la dictadura ejecutó a sangre y fuego para desarticular la organización social, encuentra hoy un eco en las políticas de desregulación y transferencia de ingresos del presente.
A cincuenta años del golpe, el legado de las Abuelas nos recuerda que ningún proyecto de saqueo puede triunfar sobre la organización del pueblo. Hoy, cuando los discursos oficiales intentan minimizar los crímenes de la dictadura para validar viejas recetas de exclusión, el pañuelo blanco se levanta como un límite ético infranqueable. Ese símbolo ya no solo viste las cabezas de las Abuelas; se ha multiplicado en las manos de las nuevas generaciones como una herencia que ahora es nuestra responsabilidad sostener. Cada identidad recuperada es una victoria contra el silencio que pretendió imponer el terrorismo de Estado. En este 24 de marzo, la plaza no solo reclama por los nietos y nietas que faltan, sino por el derecho de todo un pueblo a no ser despojado de su historia.
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![ARGENTINA / A MEDIO SIGLO DEL GOLPE / Prestation de serment de Jorge Rafael Videla, Argentine, 1976 - [KEYSTONE - EDUARDO DI BAIA]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgI_B4pVlYwTm-Pb21NS5bHaEyeMplmPf6EpcxBGQGUVUOcatGSzbr7Ryib4t8nWEdDMKSCb5UnGWicW5eKtFqrMaL7C4h8oOMJetqI7u0KGzzjQhifcXrlymiTSM8iu7Tef4w_YV8UnXAyWZ_U1cnNosU3kcV-n9ymsYI7_M6OXqAhEJNN_bC72G8yh1c/w320-h220/golpe-arg-1160x799.jpg)

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