vendredi 10 juillet 2026

UN COMUNICADO RADIAL

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COLOREADA POR NOSOTROS
FOTO  ILUSTRACIÓN CHILE 1973
Un comunicado radial / Cuento de Georges Aguayo  / Me despierto con la impresión de haber dormido poco. El reloj despertador indica que fueron ocho horas, pero mi cuerpo reacciona como si todavía tuviera mucho sueño.

Georges Aguayo

mientras me levanto me hago algunas preguntas. Desde hace unos días todo está patas para arriba, el ambiente está enrarecido, las cosas ya no están en el sitio donde deberían estar.

No me gusta el programa que la radio local transmite a esta hora. Un primer reflejo sería prender el aparato que tengo encima del velador, pero no lo hago. Prefiero seguir cavilando…

En esta casa no hay ducha. Lleno un lavatorio con agua; después de lavarme y vestirme tomo un desayuno bien frugal, porque no dispongo de mucha plata para hacer compras.

Hace unos días, con mi prima Grimilda, Fernando —su hijo ya mayor— y Luis, su marido boliviano, fuimos a un restaurante especializado en parrilladas. No recuerdo el nombre del local. Mi cerebro necesita, cuando tiene muchas cosas que procesar, olvidar los detalles menos importantes.

Lucho pidió una botella de vino tinto. Yo tomaba una gaseosa, pero igual me serví un vaso. Como nunca bebo alcohol, terminé un poco mareado…

Durante esa noche, Lucho dijo que debíamos disfrutar de ese momento porque, seguramente, era la última vez que estaríamos todos juntos. Eran palabras parecidas a las que pronunció Jesús durante la Última Cena.

Luis había logrado ingresar al país disfrazado de cura. Mi prima Grimilda y yo fuimos a esperarlo a la estación. Cuando llegó a esta ciudad estaba agotado. Había hecho el viaje en segunda clase desde La Paz y casi no había podido dormir. Su vagón venía repleto de mujeres aymaras, de sombrero y faldas multicolores, que, a cambio de un buen cocaví, le pedían consejos espirituales.

Por suerte, el falso cura había estudiado en colegios católicos y pudo improvisar algunas frases con el tono que convenía a la situación. Encarnaba tan bien ese papel que, en Ollagüe, sus documentos falsos no despertaron sospechas y pasó colado.

Debido a su indumentaria, el reencuentro con mi prima Grimilda fue muy formal: ningún contacto físico, solo un saludo verbal. Las efusiones sentimentales vendrían más tarde; primero debía deshacerse de la sotana.

Mi prima Grimilda lo regañó diciéndole que se estaba poniendo demasiado lúgubre.

Después de cenar, Fernando volvió de inmediato a su casa. Hacía pocos días había sido padre por primera vez y no podía quedarse mucho rato más.

Mi prima Grimilda, Lucho y yo pasamos a otro boliche, donde ellos pidieron aguardiente. A mí también me habría gustado tomar una copa, pero, visto mi aspecto adolescente, tuve que contentarme con otra gaseosa.

Cuando llegamos a casa, en lugar de irse a dormir, Lucho se preparó una taza de café. Con el aparato que ahora está encima del velador estuvo durante un buen rato escuchando emisoras bolivianas. Oriundo de Santa Cruz, una ciudad situada, me parece, en la Amazonía, probablemente no podía captar programas de su ciudad natal, pero sí las emisoras de La Paz.

...

Por suerte, antes de que nos perdiéramos de vista, mi prima Grimilda tuvo tiempo de entregarme una copia de las llaves y puedo entrar en esta casa.

Como solo puedo conversar con los muros, cuando vengo las horas se me hacen largas. A veces veo un poco de televisión, pero la apago enseguida: la imagen no es buena.

Este barrio no es muy tranquilo. A pocos metros de la casa, la calle Eduardo Abaroa* termina en una punta de diamante, donde hay una bencinera. El tránsito de vehículos es permanente y, cuando pasa un camión, las ventanas tiemblan.

Ya son las siete y media. Me pongo la chaqueta del uniforme y me voy. Respetando las instrucciones de mi prima Grimilda, cierro la puerta con doble llave.

En el paradero del bus me encuentro con dos tipos de unos cuarenta años. Parecen demasiado bien vestidos para el lugar. Mientras uno vigila la llegada del bus, el otro lee el diario de la mañana. Ninguno de los dos se sube cuando el vehículo se detiene.

Yo me apuro en ocupar el único asiento que venía desocupado, dejando a otras personas de pie.

Miro por la ventana cómo desfilan las calles. Con disgusto pienso que esta ciudad nunca me agradará. Prefiero el ambiente del campamento, donde, si las informaciones de mis familiares son exactas, nació el autor de mis días, aunque a algunos allí les encanta contar historias falsas.

En el paradero de la última manzana de la ciudad, rumbo al campamento, sube un compañero del liceo. No somos muy amigos; apenas nos saludamos con un gesto de la mano.

En lugar de conversar con él, observo el paisaje árido. El bus avanza dando tumbos por culpa de los baches del camino.

Inclino un poco la cabeza para ver la imagen del campamento incrustado en los cerros. La escena permanece solo unos segundos en mi retina.

Nos acercamos a nuestro destino. El bus pasa bajo el arco de piedra de la entrada del campamento: "Bienvenidos a...". Sigue subiendo, pasa junto a uno de los teatros del campamento —un horrible edificio color ladrillo— y termina su recorrido en la plaza central.

Son apenas las ocho de la mañana.

La presencia de mi condiscípulo me molesta y, para librarme de ella, doy un rodeo por la feria comercial.

El recinto está cerrado. Cuando los kioscos funcionan, el ambiente es muy animado. La gente viene a comprar los artículos que no encuentra en las pulperías: juguetes para los niños, utensilios de cocina, ropa de diseño más original...

Mi prima Grimilda tiene la concesión de uno de esos kioscos. Después de que Lucho llegó de Bolivia y Fernando encontró trabajo como técnico en computación, comenzamos a vender libros, o al menos a intentarlo. Recuerdo haber pasado tardes enteras sin vender uno solo. Casi nadie se interesaba por los novelistas soviéticos ni por las sutilezas teóricas del materialismo histórico.

Sigo caminando por la avenida que conduce al Americano. Cuando llego al liceo, los hijos de los supervisores ya están allí con sus autos. En el país vemos demasiadas series estadounidenses y, en este rincón provinciano, esos alumnos —indeseables en otros colegios de la región— pueden vivir la ilusión de estudiar en un campus made in USA.

El único inspector del liceo, un tipo la mar de pesado, abre el portal y comienzan a entrar los alumnos.

Yo espero a que llegue Virginia. No somos pololos, pero a menudo andamos juntos.

La mañana transcurre como de costumbre. Después del recreo de las diez tengo clases con Rosa Carbonell.

Ese día anda vestida con falda. Finge no darse cuenta de que la miro con insistencia e imparte su clase como si nada. Salvo yo, todos los alumnos toman apuntes.

Rosa Carbonell abandona la sala apenas suena la campana. Un alumno intenta detenerla para reclamarle una nota, pero ella lo deja con la hoja en la mano.

Al término de la jornada, en lugar de volver de inmediato a casa, me voy a dar una vuelta por el Refugio.

Cuando paso frente al cine Variedades veo que vuelven a exhibir Soplo al corazón, una película francesa que meses atrás vi con mi prima Grimilda, una amiga suya y la hija de esta.

Imposible olvidar aquella ocasión. Aprovechando la oscuridad de la sala y que los adultos tenían los ojos puestos en la pantalla, la chica y yo vimos la película apretándonos fuerte las manos.

En el Refugio —un semisótano de atmósfera underground, decorado con afiches de Jimi Hendrix y Janis Joplin— almuerzo un sándwich de mortadela con queso y una bebida.

Mientras como, escucho las conversaciones de mis compañeros. El liceo es pequeño: un verdadero hervidero de chismes.

Al cabo de una hora, más o menos, todo ese mundo se va para su casa.

En el terminal tengo que esperar más de media hora antes de poder tomar un bus. Normalmente salen cada diez minutos, pero ahora todo es extraño.

Esa tarde no retomo la novela que estaba leyendo. Tengo los nervios demasiado alterados y no puedo concentrarme.

En lugar de leer, duermo una siesta. Despierto cuando ya es hora de tomar once.

En la despensa encuentro un paquete de fideos cabello de ángel. Pongo agua a hervir en la tetera y los cocino como una vez vi hacerlo a Lucho: igual que el arroz.

La cantidad que preparo es abundante. Mi estómago recibe con agrado ese arribo masivo de comida; desde hace unos días ha debido soportar momentos de escasez.

Después de cenar y de lavar todo lo que ensucié, salgo un rato.

Desde un almacén llamo por teléfono a una hermana de mi prima Grimilda. Espero unos diez minutos, pero nadie responde.

Aunque todavía es temprano, las calles están casi desiertas. Camino hasta la plaza y me siento en un banco. Observo la vegetación. Como en tantas otras plazas, pese al frío del invierno, también aquí hay palmeras.

Vuelvo a casa cuando comienza a oscurecer.

Una vez tendido en un sillón, ni siquiera intento ver televisión. La imagen es demasiado mala. Cuando los tiempos lo permitan, alguien tendrá que subir al techo para reparar la antena.

Voy a buscar la radio al dormitorio y la dejo sobre la mesa.

Durante un rato trato de captar emisoras en onda corta, pero el sonido es deficiente y me cuesta entender lo que dicen. Termino sintonizando la radio local.

Mientras escucho música pienso en mi lejana familia nuclear. No los echo demasiado de menos. Los odio y me siento mucho mejor sin ellos.

La noche avanza.

El locutor anuncia "Antofagasta dormida", una canción dedicada a todos los nortinos, a los nacidos en la región y, por supuesto, también a los de corazón.

No alcanzo a oír una sola nota del tema.

El programa es interrumpido para dar paso a un comunicado militar.

El contenido es claro y lacónico.

Por razones de seguridad nacional, un grupo de extremistas acababa de ser fusilado en la ciudad.

En la lista de ejecutados figura también el ciudadano boliviano Luis Buchs Morales.


Eduardo Abaroa (13 de octubre de 1838 – 23 de marzo de 1879), héroe nacional de Bolivia.

 Georges Aguayo

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COLOREADA POR NOSOTROS
FOTO  ILUSTRACIÓN CHILE 1973

Del mismo autor :

RECHAZO EN CHILE A SENADORES DEL PPD POR PACTAR CON EL GOBIERNO

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 RECHAZO TRANSVERSAL EN LA OPOSICIÓN A ACUERDO
 ENTRE EL GOBIERNO Y ALGUNOS SENADORES DEL PPD

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Prensa Latina
Rechazo en Chile a senadores del PPD por pactar con el Gobierno / Santiago de Chile, 9 julio Amplio rechazo existe hoy dentro y fuera del Partido Por la Democracia (PPD) por la decisión de dos senador s suyos de negociar en secreto con el Ejecutivo de Chile un punto medular de la llamada megarreforma.

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Prensa Latina julio 9, 2026 | 15:42

Los dos legisladores que representan a esa agrupación en la Cámara Alta, Loreto Carvajal y Ricardo Celis, acordaron con el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, escalonar la aplicación de la norma de invariabilidad tributaria.

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► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR

El proyecto original de la llamada megarreforma o ley miscelánea, contempla un período de 25 años sin la posibilidad de hacer cambios al régimen de impuestos a las grandes empresas nacionales o internacionales.

Los senadores del PPD convinieron en establecer un plazo de 10 años para inversiones de hasta 100 millones de dólares; 15 años a los proyectos de 350 millones y 25 a los superiores a 500 millones.

QUIROZ  EL HOMBRE DE LAS COLUSIONES JUNTO A NÚÑEZ ESTE JUEVES.
FOTO SENADO.

A cambio de esta flexibilización, Carvajal y Celis se comprometieron a no apoyar la presentación de la ley ante el Tribunal Constitucional, una vez sea aprobada en el Senado.

El problema de este compromiso es que fue asumido sin informar a la dirección del PPD, ni a los otros partidos de oposición en esa cámara legislativa, lo cual desató una tormenta de insospechadas consecuencias.

FOTO IA UNIDADPORCHILE

La Juventud de la agrupación fue la primera en emitir un rotundo rechazo al apoyo otorgado por los senadores a la megarreforma del presidente José Antonio Kast

Las decisiones de esta relevancia deben responder al mandato y las convicciones expresadas por la ciudadanía, y no a intereses personales ajenos al bienestar común”, expresaron.

Mientras, la Bancada de Concejales del PPD afirmó que cuando las decisiones terminan beneficiando a quienes más tienen, mientras miles de familias pasan trabajos, es legítimo preguntarse si seguimos representando a quienes confiaron en nosotros.

El presidente del Partido Por la Democracia, Raúl Soto, rechazó la validez del acuerdo, el cual, dijo, no representa la voluntad de la organización e insistió en que presentará, junto a otras agrupaciones, una apelación constitucional si el proyecto es aprobado finalmente.

Daniel Núñez, senador por el Partido Comunista de Chile, también cuestionó a los congresistas y dijo que esa negociación fractura la estrategia común contra el proyecto cuando aún faltan puntos medulares por discutir. car/eam

#Chile #megarreforma #partidos

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jeudi 9 juillet 2026

MURAL DE JULIO ESCÁMEZ, BORRADO DURANTE LA DICTADURA, COMIENZA SU RESTAURACIÓN DEFINITIVA

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IMAGEN DE LA INAUGURACIÓN DEL MURAL "PRINCIPIO Y FIN" EN LA MUNICIPALIDAD DE CHILLÁN,
ACTO ENCABEZADO POR EL PRESIDENTE ALLENDE EL 20 DE AGOSTO DE 1972. 
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El Mostrador
Mural de Julio Escámez, borrado durante la dictadura, comienza su restauración definitiva / 
Definitivamente, la memoria es obstinada. El mural Principio a fin de Julio Escámez (1925-2015), emplazado en la sala del Concejo de la Municipalidad de Chillán, permaneció oculto durante medio siglo bajo al menos 12 capas de pintura, aplicadas por orden de las autoridades militares en los primeros años de la dictadura. Pudo haber corrido una suerte aún peor: durante décadas se creyó que la obra había sido destruida junto con los muros que la albergaban.

Por Marcelo Herrera Vidal

se relato comenzó a resquebrajarse en noviembre de 2021, cuando, por encargo del municipio, el arquitecto Carlos Inostroza inició una búsqueda destinada a comprobar si aún existían rastros del mural. Lo que hasta entonces parecía apenas un mito urbano, comenzó, poco a poco, a revelar que la obra seguía allí, esperando ser redescubierta.

MURAL "PRINCIPIO Y FIN" 


“Lo importantes es que después de casi cincuenta años de la destrucción del mural, en donde distintas versiones indicaron que se botó el muro, se le echó alquitrán y luego picó, hoy pudimos hacer unas catas hasta descubrir la capa pictórica, lo cual es una gran noticia, ya que podemos decir que encontramos vestigios del mural, y también que después de cincuenta años el mural de Julio Escámez está vivo“, declaró por entonces el profesional.

YA COMENZÓ UNA NUEVA ETAPA PARA EL MURAL "PRINCIPIO Y FIN" DE JULIO ESCÁMEZ! /
 EQUIPO DE PROFESIONALES DE RESTAURACIÓN ELVIRA FUCHSLOCHER,
 JUAN EMILIO ÁLVAREZ, MARÍA PAZ MORENO Y PATRICIO PEÑA, 
FOTO  UNIDAD DE PATRIMONIO DE LA MUNICIPALIDAD DE CHILLÁN

Cinco años después de aquel hallazgo, esta semana comenzó oficialmente la restauración definitiva del mural realizado por Escámez entre 1970 y 1972.

La obra, declarada Monumento Histórico Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales, ha sido descrita como “una alegoría visual de la lucha social”, que retrata las condiciones de vida de trabajadores y campesinos, la opresión ejercida por las clases dominantes y la posibilidad de transformación social a través de la organización y la unidad.

El inicio de esta etapa marca un nuevo hito en un proceso que comenzó con el redescubrimiento de Principio a fin. Para liderar los trabajos llegaron a Chillán los cuatro restauradores seleccionados mediante concurso público. “Estamos dando continuidad a un largo proceso iniciado en 2021 para recuperar este mural. Contar con un equipo permanente representa un paso fundamental para avanzar de manera concreta en su restauración”, señaló Karin Cárdenas, directora de la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Chillán.

La historia del mural es también una fotografía de los primeros años de la Unidad Popular. Según la Fundación Escámez, la iniciativa nació en 1971, durante el último año de la gestión del alcalde Eduardo Contreras Mella, y fue aprobada por unanimidad por el concejo municipal.

La obra fue inaugurada el 20 de agosto de 1972 por el alcalde Ricardo Lagos Reyes, en una ceremonia encabezada por el presidente Salvador Allende. Este evento reunió, entre otras autoridades, al ministro de Relaciones Exteriores, Clodomiro Almeyda, al canciller cubano Raúl Roa, al embajador de Chile en Francia, Pablo Neruda, y a la Orquesta Sinfónica de Chile, en el marco de las celebraciones del natalicio de Bernardo O’Higgins.

Si los plazos se cumplen, el mural volverá a exhibir sus colores originales hacia fines de este año. Será un momento cargado de simbolismo: la última gran obra de Julio Escámez realizada en Chile, antes de partir al exilio en 1974 –posteriormente desarrolló una destacada trayectoria artística en Costa Rica–, volverá a ver la luz tras permanecer oculta durante medio siglo.

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MURAL "PRINCIPIO Y FIN"
FOTO FUNDACION ESCÁMEZ


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mercredi 8 juillet 2026

CONVERSACIÓN DE COYUNTURA CON DANIEL JADUE | SENTIDO COMÚN!

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CONVERSACIÓN DE COYUNTURA CON
DANIEL JADUE | "SENTIDO COMÚN!"

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El Ciudadano

Conversación de coyuntura con Daniel Jadue | Sentido Común!

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ESTALLIDO K-POP 
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mardi 7 juillet 2026

OTORGAN PREMIO NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS EN CHILE A ALICIA LIRA

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ALICIA LIRA FRENTE A LA MONEDA CON UNA FOTO DE SU AMADO ‘NEGRO’
 (FELIPE RIVERA), ASESINADO POR LA DICTADURA EN 1986.
FOTO 

Logo
Prensa Latina
Otorgan Premio Nacional de Derechos Humanos en Chile a Alicia Lira / Santiago de Chile, 7 julio 2026. La presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira, obtuvo en Chile el Premio Nacional de Derechos Humanos 2026, en reconocimiento a su compromiso con la defensa de las prerrogativas ciudadanas.

Prensa Latina julio 7, 2026 | 00:30

Alicia ha mantenido una lucha de más de 40 años por la búsqueda de la verdad, la justicia y reparación para las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) e impulsó diversas demandas contra responsables de delitos de lesa humanidad.

UNA MUJER VISITA EL MEMORIAL A LAS VÍCTIMAS DE LA DICTADURA DE
AUGUSTO PINOCHET  DURANTE LA TRADICIONAL MARCHA EN HONOR A
 LAS VÍCTIMAS EN SANTIAGO DE CHILE, EL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2017.
FOTO ELVIS GONZALEZ

► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR

Originaria de Concepción, a los 14 años vino con su familia a la capital, donde trabajó en una fábrica textil, participó en las movilizaciones sindicales y se incorporó a las Juventudes Comunistas, llamadas popularmente La Jota.

Fue en esas tareas donde conoció al que luego sería su esposo, Felipe Rivera Gajardo, asesinado por el régimen pinochetista en 1986.

ALICIA LIRA Y SU MARIDO FELIPE RIVERA

► Lea también:       TRADUCIR EL BLOG

Alicia Lira participó en distintas iniciativas destinadas a la búsqueda de los más de mil detenidos que aún hoy se encuentran en paradero desconocido.

En 2018 la Unión Dominicana de Periodistas por la Paz le hizo entrega del Premio Paz Internacional 2017.

Mientras en 2023, en ocasión del 50 aniversario del golpe de Estado contra el Gobierno de Salvador Allende, la Universidad de Chile le otorgó la primera Medalla de Derechos Humanos y Democracia, a la que se suma ahora el Premio Nacional.

En un mensaje publicado hoy en su cuenta de X, el Partido Comunista de Chile saludó a Alicia por este merecido reconocimiento a su trayectoria y compromiso permanente con la defensa de la memoria, la justicia y las garantías de no repetición.

idm/car


#Chile Premio Derechos Humanos Alicia Lira

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FLYER PCCH


SOBRE EL MISMO TEMA :

ALBERTO GARZÓN: “EL SISTEMA NOS OPRIME HASTA TAL PUNTO QUE CAPTURA NUESTRO TIEMPO”

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ALBERTO GARZÓN
FOTO MIGUEL MORALES 

Ilustración
eldiario.es
Entrevista — Exministro, economista y escritor / Alberto Garzón: “El sistema nos oprime hasta tal punto que captura nuestro tiempo” / El exministro y escritor Alberto Garzón plantea el elemento clave que le falta a las izquierdas para que prestemos atención a la crisis climática: que la política la ponga en el centro, sin concesiones / En su libro La guerra por la energía. Poder, imperios y crisis ecológica (Ediciones Península, 2026), el economista y expolítico Alberto Garzón (Logroño, 40 años) pide no catalogar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un ser irracional o enloquecido, la caricatura que suele usarse para justificar sus atrocidades. Aclara que su plan imperialista —bombas y misiles, su guerra comercial contra el mundo— se construye sobre una narrativa de darwinismo social, en la que solo los países fuertes, tecnológicamente avanzados y militarmente protegidos, pueden garantizar la seguridad de sus poblaciones.

Andrés Actis 5 de julio de 2026 21:42 h Actualizado el 06/07/2026 05:30 h 23

PORTADA DE «LA GUERRA
 POR LA ENERGÍA»

El argumento de que no hay suficientes recursos para todos, desmenuza Garzón, sirve a Trump para justificar una gran zona de exclusión, un planeta para pocos seres humanos. Su tesis es que los países desarrollados están ya en vías de construir una suerte de “país fortaleza”, con el objetivo de privatizar la adquisición y consumo de la mayor parte posible de los recursos escasos.

EL EXMINISTRO ALBERTO GARZÓN DURANTE
 LA PRESENTACIÓN DE SU NUEVO LIBRO
FOTO KIKE RINCON

► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR

En este punto, señala, entra en juego la resistencia colectiva, la lucha de las mayorías sociales para frenar esta enorme exclusión. Sin esta rebeldía, el mundo de las próximas décadas estará “cuidadosamente gestionado por la barbarie”. Para él, la clave es construir un movimiento político en base a la vida cotidiana de la gente. Conectar la crisis ecosocial con la falta de tiempo, con la dificultad de acceder a una vivienda, con pasarse horas en un atasco. Y ofrecer un futuro de vida buena dentro de los límites planetarios. “Se puede lograr”, sentencia, ilusionado, en esta entrevista.

► Lea también:      SENADORA KAROL CARIOLA ADVIERTE FALTA DE APERTURA DE MINISTRO QUIROZ  

En un momento de retrocesos ambientales, con Trump y su guerra a gran escala, parece que nada de lo avanzado se va a mantener. ¿Qué medidas hay que tomar para resistir?

Es fácil caer en el derrotismo. El filósofo Antonio Gramsci decía que el análisis se basa en el pesimismo de la razón, pero tiene que concluir con el optimismo de la voluntad. Me aferro a esta frase. Aunque el mundo esté muy mal, que lo está, y que hoy todos los lineamientos tienden a ser problemáticos, hay motivos para la esperanza. El gran reto político pasa por construir mayorías. No tenemos un problema técnico. Es perfectamente viable imaginar un mundo con otra base energética, con otras jornadas de trabajo, con una vida buena. El problema es político. Cómo construir mayorías con una voluntad política para poner en marcha este programa.

¿Cómo damos este paso?

La clave está en una actualización de los idearios de las izquierdas. Necesitamos izquierdas más atractivas, pecamos de inercias antiguas. Una demostración: no hemos interpretado el desastre de la dana de Valencia en clave climática. Ha quedado como una desgracia cualquiera, pese a su fuerte conexión climática y ecológica. Construir esta mayoría tiene que hacerse en base a la vida cotidiana de la gente, visibilizar que la política climática es más transporte público, menos horas en los atascos; visibilizar que la política climática es salirse de la rueda de la producción infinita, trabajar menos horas. Cuando se hacen estas conexiones, la gente escucha con más atención. Hay que convertir los problemas cotidianos en un proyecto político atractivo para las mayorías sociales, este es el gran reto.

¿Hay algún ejemplo?

Lo que está haciendo y proponiendo el nuevo líder del Partido Verde de Inglaterra y Gales, Zack Polanski. Un partido verde con políticas sociales, todo integrado. La izquierda está en ese proceso de experimentación, en una etapa de ensayo y error, intentando ganar espacios mayoritarios. Esto cambia el enfoque. Cuando hablas con la gente, la recepción es buena. Cuando se entienden las conexiones entre las políticas climáticas y la problemática de la vivienda, aparece la esperanza de que esta nueva construcción política es posible. La resistencia pasa también por este punto: lograr que la gente conecte la crisis climática con sus problemas cotidianos.

«La política climática es salirse de la rueda de la producción infinita, trabajar menos horas. Cuando se hacen estas conexiones la gente escucha con más atención»

¿Por qué cuesta tanto hablar de la vida buena como alternativa a esta policrisis?

Porque el conflicto principal de la izquierda sigue siendo el capital y el trabajo. En lo personal, he tratado, con toda la humildad posible, de actualizar este esquema ideológico a los tiempos actuales, incluir las enseñanzas de la ecología y de la economía ecológica. Un ejemplo: en Asturias, la cuenca minera ha sido gobernada históricamente por la izquierda. Es una región que ha tenido muy poca sensibilidad a las cuestiones ecológicas. No solo por el papel de los combustibles fósiles, también por el papel de la pesca desaforada, de la ganadería, de la caza al lobo. Esta izquierda ha sido educada en unos códigos de espaldas a la naturaleza, del impacto ecológico de la actividad del ser humano. La disputa entre los puestos de trabajo y la conservación de los territorios sigue siendo muy fuerte. Cuando iba a las asambleas mineras me miraban con mucho recelo, como un urbanita cosmopolita que no entendía que el pan estaba en juego. Estos choques me han ayudado a entender que tener razón no es suficiente, es necesario bajar al barro para comprender las realidades y adaptar los discursos. No para renunciar a las convicciones, pero sí para transmitir las ideas de otra manera.

¿Cuál es el riesgo de una resistencia que no ate estos puntos que hoy parecen sueltos?

Quedarnos solo con la etiqueta de eruditos desconectados del mundo real. No nos damos cuenta de que el sistema nos oprime hasta tal punto como ciudadanos que, sobre todo, captura nuestro tiempo. Lo que más he aprendido de la política pública es que cuando intentas mover a la gente hacia otros hábitos de consumo, adviertes que la gente no tiene tiempo, está desbordada en su día a día. Con salarios bajos, sí, pero también con jornadas maratónicas. La gente está cansada, no hay tiempo para hacer esas reflexiones, para conectar puntos sueltos. El reto, repito, es conectar con los ciudadanos. A mí me pasó con el famoso tema del chuletón, cuando desde el Ministerio recomendamos reducir el consumo de carne por salud y sostenibilidad. Llevé al foro público el consenso del mundo científico. Parecía sencillo, pero se coló el poder, los intereses materiales, la ideología, el electoralismo. El foro público es otro terreno.

Parece que ahí afuera no hubiera público suficiente para sostener la transición ecológica que se necesita. ¿Hay una base electoral mínima interesada por las cuestiones ambientales para dar el giro?

El electorado ecologista tiene un componente social muy claro: clases medias ilustradas y urbanas. Pero enfocarlo así sería ver la política como un mercado electoral. El principal reto ecológico es llegar a las clases rurales, a los trabajadores y trabajadoras del mundo rural. Es el sector que nos da de comer. El metabolismo de las sociedades se basa, entre otras cosas, en que podamos satisfacer nuestras necesidades alimentarias. Esto lo hace el campo, profundamente dependiente de los combustibles fósiles, y primera víctima del cambio climático por el impacto en las cosechas.

No hemos logrado conectar con la ruralidad. Sí lo está haciendo la extrema derecha, que está canalizando la rabia, la frustración y la ansiedad social de muchísimos agricultores. Pero siento que hay muchos huecos. Cuando uno habla con los pequeños agricultores y ganaderos, te entienden. Y uno los entiende a ellos. Aparecen entonces los consensos. No hace falta que estén profundamente ideologizados para que haya una conexión. Pero faltan organizaciones políticas volcadas en esta estrategia de escucha y comprensión.

Lo que decías antes: que ese agricultor relacione sus problemas diarios con la crisis ecosocial.

Exacto. Muchos trabajadores rurales ya están haciendo estas conexiones. Nací en La Rioja y muchos familiares trabajan en el mundo de los viñedos. Están teniendo que desplazar las producciones cada año por el cambio climático, lo sienten. Seguramente no han llegado a la conclusión de que la solución es el ecosocialismo, pero tienen unas percepciones y unos conocimientos que la izquierda tiene que aprovechar. Esto supone superar muchos prejuicios, de ambos lados. El ecologismo liberal, como los Verdes de Alemania, no nos ha ayudado en absoluto. Si tú le dices al mundo del campo que hay que hacer esfuerzos individuales, que hay que cambiar hábitos de consumo, pero no eres capaz de ponerle límites a los aviones privados tienes una contradicción que es correcta. El capitalismo verde defiende que ambas cosas son compatibles. Y no lo son.

« Sin transición energética el mundo va a ser mucho más feo. Los combustibles fósiles son una anomalía histórica que tarde o temprano va a dejar de existir. Prefiero que después venga con una base energética de renovables a depender de los bosques para tener calefacción »

¿Le sorprende la fuerte resistencia dentro del ecologismo contra el despliegue masivo de renovables?

Es un debate envenenado. En el libro hago un análisis histórico. Las sociedades humanas siempre han intentado capturar energía del entorno. Hasta hace 250 años hemos dependido, básicamente, de la energía solar, de la capacidad de nuestros músculos de alimentarse, del suelo, de la fotosíntesis. Ese límite fue transgredido por el uso de los combustibles fósiles, lo que ha permitido una mejora en las condiciones de vida brutales en paralelo a unos impactos ambientales enormes. El reto está en cómo somos capaces de construir una sociedad postfósil manteniendo el bienestar. Hay una parte del ecologismo que considera que no hay que hacer la transición energética, que se opone al despliegue de las renovables. Este posicionamiento sugiere volver a los parámetros de las sociedades agrarias y es inviable para sostener a una población mundial de 8.000 millones de personas.

La transición hacia ese escenario es mucho más distópica que el escenario que proyecta la extrema derecha con sus proyectos. En definitiva, la transición energética es un requisito necesario, pero no suficiente. La fórmula es transición energética y decrecimiento. Ser capaces de construir otra base energética, que nos permite un metabolismo social distinto, pero dentro de los límites del planeta. Muchas actividades van a tener que decrecer. Volvemos al ejemplo del avión privado. Esta fórmula nos permite salir de ese debate tramposo de renovables sí o renovables no.


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