mercredi 28 janvier 2026

TRIUNFO DE LA ULTRADERECHA PINOCHETISTA EN CHILE

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Cuando la izquierda fracasa. 
DIBUJO MONERO_PAT
Triunfo de la ultraderecha pinochetista en Chile / El Informe al X Pleno del CC-PCCH del mes de diciembre de 2025, define de manera precisa la magnitud de la derrota en las últimas presidenciales: “En el plano presidencial hemos sufrido una dura derrota. No solo por los porcentajes obtenidos por la candidatura del campo democrático y transformador, sino, fundamentalmente, porque ha triunfado una opción de ultraderecha. El resultado representa un hecho político de enorme preocupación: hasta hace no mucho tiempo habría sido impensable que una figura que reivindicó abiertamente la dictadura pudiera alcanzar la Presidencia de la República mediante elecciones democráticas, y más aún bajo un sistema de voto obligatorio, con una participación electoral históricamente alta”.

por Álvaro Alarcón

ÁLVARO ALARCÓN

existe un consenso respecto a la multidimensionalidad de los factores al origen de la derrota. Se mencionan causas como: 

El desafío de enfrentar el retorno del voto obligatorio de 5 millones de personas.

"Trump, Milei, Noboa, Bukele, Kast en  el infierno de Dante Gustave Dore"
IMÁGEN IA CHATGPT

► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR

El avance de la ultraderecha en el mundo.

De que esta elección presidencial de 2025 era particularmente adversa, después de los descalabros de la etapa reciente del Proceso de Reformas Constitucionales.

De que la Derecha pudo imponer la noción de “continuidad” a la candidatura de Jeannette Jara respecto al Gobierno, teniendo la gestión de Boric más de 60% de opinión desfavorable de la opinión pública.

Las diferentes diferencias y malentendidos tácticos del Comando Electoral, en torno al Programa de Gobierno, comunicación, roles partidarios, inexperiencia de algunos integrantes.

Defectos eventuales de las estrategias de comunicación y fallas de las dinámicas de confrontación de las candidaturas adversas. 

Despliegues territoriales de campaña electoral probablemente inadaptados.

El eventual anticomunismo del electorado.

Sin embargo, esta consensualidad de la existencia de factores múltiples, dificulta la exigencia de encontrar las causas fundamentales y por lo tanto de determinar las responsabilidades sustanciales.

Del contenido de variados comentarios y análisis que coinciden en el campo de la información, van surgiendo temas, contenidos y argumentos. A título preliminar, conviene recordar observaciones manifestadas en medios de comunicación y debates, que indican tendencias de percepciones. 

Por ejemplo: el exministro Francisco Vidal declaraba que un factor fundamental del fracaso fue “perder el voto popular”. 

Jorge Millaquén, ex jefe de gabinete de Jara sostuvo que “nos faltó llegar al electorado obligado”

Eric Campos, dirigente de la CUT habló de la “lejanía de nuestra narrativa con una mayoría social importante”.

El senador Daniel Núñez hace referencia al “impenetrable votante obligado”.

El Informe del X Pleno también expone la limitación de “los partidos políticos tradicionales y, en particular, a aquellos que han optado por actuar sin coaliciones amplias, sin anclaje social suficiente o sin articulación sólida con las demandas populares”.

Cuando el pasado vuelve televisado…
DIBUJO MURRO

Todo parece indicar que, en múltiples observaciones, aparece un tema tratado insuficientemente en la campaña, que corresponde a la lejanía de la acción política del terreno social popular, que además define la esencia misma del sentido que un movimiento progresista de izquierda debiera poseer.

Esta materia está también ligada considerablemente a otro factor, como es la inexistencia de medios eficaces comunicación.

Sin negar la relevancia de la totalidad de causas eventuales señaladas, como generatrices de la derrota electoral contra la ultraderecha, se pueden indicar dos fuentes particularmente estructurales y estratégicas del fracaso político:

1. La carencia de una base popular, en la totalidad del país, que sostuviera la política del PCCH y de la izquierda. La fuerza de los comunistas es importante en comunas metropolitanas, Valparaíso y Coquimbo, pero la voz del PCCH es intrascendente en el resto del territorio, como se ha demostrado. Esto está ligado estrechamente, por añadidura, a un segundo factor estructural y estratégico, como el siguiente.

2. La inexistencia de un aparato de comunicación poderoso, que pudiera servir de contrapeso al monopolio casi total y de eficacia brutal que la Derecha tiene sobre la red de televisión, prensa y comunicación multimedios del país. La política del movimiento progresista devendrá cada vez más ilusoria, en la medida en que la opinión pública nacional es manipulada y establecida por los aparatajes mediáticos de la clase dominante.

Estos dos factores, casi podrían fundirse en uno sólo. Hay que reconocer asimismo su complejidad, cuya vía de resolución no se reduce sólo a la aplicación de una diversidad de iniciativas orgánico-políticas, que la creatividad de los comunistas podría imaginar (propaganda inventiva, diálogo masivo, dinamismo militante, etc.). Esto implica, más extensamente, un retorno a las bases teóricas marxistas respecto a lo que significa el terreno de la confrontación anticapitalista y en particular el ámbito de la ideología en el sistema neoliberal.

Aquí nos referimos a la base popular general, trabajadores, pobladores, profesionales, estudiantes, que conforman por definición de principio el contenido de clase que define a los comunistas. Si no son representativos de esta base, su identidad desaparece.

Aquí se integra el fenómeno particular de los 5 millones de votantes obligados por la ley a depositar su sufragio y cuya tendencia fue votar por la Derecha. Esto no fue una sorpresa, como algunos pretenden, ya que la misma incertidumbre estuvo presente en el proceso constitucional. A lo cual se suma la peculiar candidatura de Franco Parisi y del Partido de la Gente que captó un increíble 20% de la votación nacional.

El Informe al X Pleno revela: Este electorado presenta rasgos comunes: capas medias y populares urbanas, endeudadas, temerosas de perder lo alcanzado, exigentes en seguridad, críticas de la burocracia estatal y con una relación pragmática y volátil con la política”.

El senador Daniel Núñez, formula en El Siglo en diciembre, en referencia al llamado votante “obligado”: “Su relación con la política es pragmática. Carecen de ideologías que den anclaje a sus posiciones políticas, por tanto, su adhesión electoral es volátil”.

Que estos sectores “carezcan de ideología”, podría ser una deducción precipitada que arriesgaría de redundar en una incomprensión de sus móviles políticos. Todo pareciera indicar la influencia de la hegemonía ideológica que el sistema neoliberal extiende con éxito y como distorsión, hacia los sectores populares, y al conjunto de la sociedad. De manera opuesta, se podría más bien constatar que dichos conglomerados de electores están inmersos en una abundante ideología neoliberal.

El comportamiento ideológico de estos segmentos populares no es inusitado, como algunos lo piensan. Comprender las reivindicaciones de estos sectores no tendrá un efecto positivo, mientras no se descifre la conceptualización de ideas neoliberales que estos grupos incorporan.

Los análisis deben ser afinados para entender con precisión la ideología que se confronta. Por ejemplo, el Informe del X Pleno manifiesta: “No partimos de una lectura moral o ideológica del voto, sino de una comprensión material y social de sus causas”. Es cierto que es fundamental la comprensión material y social de las causas, pues éstas se expresan en el neoliberalismo en un contenido moral e ideológico alterado por la ideología neoliberal. Pero no se puede correr el riesgo de omitir la lectura moral e ideológica de la conducta porque está estrechamente unida a la causa material y por tanto al accionar desnaturalizado del pueblo. No comprenderlo, impedirá una comunicación coherente si se quiere establecer un lazo con estos sectores.

Hugo Guzmán, periodista de El Siglo, profundiza estos temas en diciembre: “Surgieron voces de dejar de hablar de gente “desinformada”, “ignorante”, “tonta”, del “facho pobre”, y asumir las falencias desde las colectividades políticas progresistas y de izquierda, e incluso de organizaciones sociales, en cuanto “a llegar” a la ciudadanía en toda su dimensión heterogénea y dando cuenta de las nuevas realidades en la composición cultural, emocional y social de la sociedad chilena, aquello de “respuestas nuevas y problemas nuevos” o del “nuevo pueblo”. Es decir, la necesidad imperiosa de confrontar profundamente y en la base, la extensión de la hegemonía neoliberal que ha alcanzado dimensiones desmesuradas, a través de una eficacia que ha sido lamentable para el PCCH y la izquierda.

Respecto a recuperar las posiciones de los comunistas, en la base social popular, organizaciones, sindicatos, barrios populares; el contenido de los documentos del X Pleno del CC, han creado un verdadero pánico en la Derecha certeramente gestionado por su monopolio mediático.

Lautaro Carmona, presidente del PCCH, ha declarado en El Siglo: “El PC no controla las organizaciones sociales, no dirige la protesta ni dispone de un aparato capaz de activar movilizaciones a voluntad. Las organizaciones territoriales, sindicales y comunitarias operan con autonomía, responden a dinámicas propias y expresan conflictos reales de la vida social. Pretender que el Partido Comunista “maneja” ese mundo social no solo es falso, sino revelador. Revela una incapacidad estructural de las élites políticas y mediáticas para comprender la naturaleza de la acción colectiva en el siglo XXI, y al mismo tiempo delata una pulsión autoritaria: si no se entiende el fenómeno, se lo criminaliza”.

Estas afirmaciones son acertadas desde el punto de vista de una “ética social-institucional” y referente a reflejar la vida propia de la acción colectiva de base de la dinámica popular. No obstante, a los comunistas les corresponde definir a la vez, de qué manera su militancia se integra, enriquece y hace cuerpo con la vida organizada cotidiana del pueblo. Con el respeto institucional debido y la sutileza política necesaria, imperativamente los comunistas deben ser parte integrante de la acción del pueblo por modificar el sistema capitalista.

CONCLUSIONES

Será necesaria una discusión masiva en los diferentes niveles del PCCH, para definir las modalidades de la actividad militante. No podrá existir militancia ajena a la integración plena en frentes de masas, asociaciones, sindicatos, organizaciones diversas de base, que aseguren la integración real y plena de los comunistas en toda organización popular, de base y a todo nivel.

Igualmente deberá haber foros, debates y discusiones creativas de fondo, para replantear los procesos y proyectos para enfrentar el monopolio mediático de la comunicación por parte de la Derecha, que es la herramienta actual fundamental de imposición de sus estrategias.

Deberá constituir una exigencia obligatoria retomar las fuentes teóricas marxistas, respecto a los conceptos de fuerzas productivas, modo de producción, relaciones de producción e ideología. Hay que recordar que Carlos Marx es considerado, en la historia de la filosofía, el padre intelectual del concepto moderno de ideología y de la amplia problemática que esto significa.

Si bien es cierto, la obra prínceps de Marx acerca de la confrontación ideológica, “La Ideología alemana”, fue un manuscrito póstumo (1845-1846) sólo editado en 1932 lo que generó reflexiones tardías, es imprescindible volver asimismo a Lenin y Gramsci para comprender el fenómeno de hegemonía ideológica que vivimos intensamente hoy día.

Queriendo despertar el interés, pero simplificando, para Marx la ideología es una forma específica de distorsión que oculta las contradicciones sociales.

FLYER PCCH

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Lenin, aborda los problemas ideológicos como una visión del mundo o discurso articulado por medio del cual las clases sociales buscan realizar sus intereses, en orden a llegar al poder político para conservar o cambiar la sociedad.

Para Gramsci, la hegemonía ideológica se refiere a la habilidad de una clase para asegurar la adhesión y el consentimiento libre de las masas, no mediante la fuerza o la violencia.

En un primer sentido, Gramsci habla de hegemonía para referirse a los mecanismos usados por la burguesía en una nación capitalista avanzada, para mantener su control sobre la clase obrera.

En un segundo sentido, habla de hegemonía para referirse a la capacidad de dirección de la clase obrera (alianzas, respeto de intereses de los grupos hegemonizados, sacrificios de tipo hegemónico-corporativos, ascendiente cultural de la clase obrera sobre las clases aliadas).

Pareciera que la burguesía se adelanta a la izquierda en la influencia ideológica sobre los sectores populares.

IMAGEN VÍCTOR HUENANTE


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