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dimanche 21 août 2022

LA ETERNA FRONDA ARISTOCRÁTICA

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PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO DE CHILE EN 1850

Si gana el Apruebo, ¿aceptará la fronda aristocrática su derrota democrática? Esa es la pregunta que nadie, ningún medio de prensa, le hace a los voceros del Rechazo. La historia de los últimos 200 años lleva a pensar que no lo aceptarán. Espero estar equivocado.

por Víctor Herrero A.

Este artículo es parte del newsletter exclusivo Reunión de Pauta del pasado viernes 19 de agosto de 2022, y ahora se comparte para todos los lectores.


En 1936 Alberto Edwards Vives publicó un libro que, hasta el día de hoy, explica parte de nuestra intricada y desequilibrada historia política. En ‘La fronda aristocrática en Chile’, este abogado y diputado de corte nacionalista y conservador, que en los años 20 coqueteó con las ideas fascistas de Italia y España, sostenía que el actor clave en la gestación de la identidad nacional chilena y en la construcción del Estado de Chile habían sido las elites.

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El pueblo, en esta visión elitista de la historia de Chile, siempre ha sido un actor secundario, acaso dispensable. Y las pocas veces que ha tratado ser protagonista de su destino, la historia termina en tragedia: la masacre de la Escuela Santa María de Iquique en 1907, la matanza de campesinos mapuche en Ránquil en 1934, o el golpe de Estado en 1973.

Parafraseando a su tío abuelo, Agustín Edwards Eastman, el fallecido dueño de El Mercurio, sostuvo en su tesis de grado de la Universidad de Princeton en 1949 que “la independencia fue ganada por los terratenientes criollos y los empresarios, el proletariado ignorante dejó llevarse por sus amos y peleaba por los patriotas o los realistas, dependiendo de dónde estaban las simpatías de sus amos […] O’Higgins trató de suprimir y excluir del Gobierno del país a una pequeña minoría que en efecto constituía la nación, la aristocracia. La nación ya existía como un ideal y un sentimiento en la mente de las personas, y estaba representada por un grupo pequeño, un núcleo políticamente consciente: la oligarquía”.

APRUEBO

El pueblo, en esta visión elitista de la historia de Chile, siempre ha sido un actor secundario, acaso dispensable. Y las pocas veces que ha tratado ser protagonista de su destino, la historia termina en tragedia: la masacre de la Escuela Santa María de Iquique en 1907, la matanza de campesinos mapuche en Ránquil en 1934, o el golpe de Estado en 1973.

APRUEBO

La época que vivimos no está para que algunos segmentos de la ‘fronda aristocrática’ recurran a las armas. Aunque, ciertamente, no faltan quienes les gustaría fusilar a convencionales que han empujado la nueva Constitución, como el empresario osornino Pedro Pool.

Sin embargo, la fronda está más viva que nunca y percibe que, por primera vez, su dominio absoluto sobre el destino del país está en peligro. A diferencia de ocasiones anteriores, les cuesta conjurar el demonio del comunismo, el demonio de los sindicatos, el demonio de un pueblo organizado. Después de todo, la gran revuelta social de octubre de 2019 no fue encabezada por ningún partido, ningún líder carismático, ninguna injerencia extranjera malévola (pese a los intentos de culpar a Venezuela o Cuba).

Y a falta de un enemigo de contornos precisos y caricaturizable, se encontraron con más de un centenar de constituyentes que en su mayoría eran desconocidos para la propia elite. La estrategia entonces fue denostar -no sin la ayuda de tonteras y traspies de los propios convencionales- al máximo los representantes electos en una elección 100% democrática.

Y, con la ayuda de los recién admitidos a la fronda histórica -léase todos los Amarillos y algunos ex jerarcas de la Concertación- han desplegado una campaña de mentiras y deshonestidad que, a ratos, incluso supera a Trump, Bolsonaro y el Brexit.

Si gana el Apruebo, ¿aceptará la fronda aristocrática su derrota democrática? Esa es la pregunta que nadie, ningún medio de prensa, le hace a los voceros del Rechazo. La historia de los últimos 200 años lleva a pensar que no lo aceptarán. Espero estar equivocado.

Históricamente las campañas del terror y de las mentiras no han logrado triunfar en Chile. Pero en el mundo actual, donde existen los antecedentes mencionados, todo es posible. Y algo de ello pudimos experimentar en nuestro país con la exitosa campaña de ‘Chilezuela’ que desplegaron Piñera y compañía en la segunda vuelta presidencial de 2017.

PABLO IGLESIAS

Pero la pregunta -dada la trayectoria de la fronda permanente- debe ser otra. Y es la que el líder de la izquierda española, Pablo Iglesias, mencionó en una reciente entrevista con este medio. Si gana el Apruebo, ¿aceptará la fronda aristocrática su derrota democrática? Esa es la pregunta que nadie, ningún medio de prensa, le hace a los voceros del Rechazo. La historia de los últimos 200 años lleva a pensar que no lo aceptarán. Espero estar equivocado.

APRUEBO