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jeudi 4 août 2022

PABLO IGLESIAS: « LA DERECHA CHILENA DEBE EXPLICAR SI VA A RESPETAR LA DECISIÓN MAYORITARIA DE LOS CHILENOS EN EL PLEBISCITO »

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PABLO IGLESIAS

En conversación con nuestro medio, una de las figuras emblemáticas de Unidas Podemos analiza el proceso constituyente chileno e insiste que las actuales batallas ideológicas y culturales se dan en los medios de comunicación. Por eso, dice, banqueros, empresarios y multinacionales compran un negocio tan poco rentable como lo es la prensa. “Quien quiere hacer negocios no compra medios, pero quien quiere influir y determinar elecciones, sí lo hace”.

 

Captura del 30 de mayo de 2019 de la publicación en Facebook /
La imagen también circuló previamente con otros mensajes, no referentes a la donación de Amancio Ortega
AFP FACTUAL.

par Víctor Herrero

Hace poco se reveló en España que el supuesto financiamiento que Pablo Iglesias y el partido Podemos habrían recibido en 2016 por parte del líder venezolano Nicolás Maduro había sido un montaje. Es más, tal como consignó INTERFERENCIA en un artículo reciente, los propios periodistas y medios que divulgaron esas informaciones sospechaban de antemano que se trataba de información falsa. Aun así, la publicaron.

#AprueboDeSalida 
RÉFÉRENDUM 4S 2022

En retrospectiva, fue el inicio de una campaña sucia en contra de un novedoso movimiento político de izquierda en España, y en contra de uno de sus líderes, cuyo explosivo crecimiento electoral complicaba al status quo político de ese país dominado, durante años, por el PSOE y el PP.

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Con todo, Unidas Podemos -la ampliación del partido original- actualmente está en el gobierno junto al tradicional partido socialdemócrata PSOE e incluso cuenta con miembros del antiguo Partido Comunista, algo que no sucedía desde la Segunda República en los años 30.

Y Pablo Iglesias, quien fue secretario general de Podemos desde 2014 hasta 2021, fue vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales en el segundo gobierno del socialista Pedro Sánchez.

Pero en mayo de 2021, tras continuas amenazas en su contra (que incluyen amenazas de muerte) Iglesias dejó definitivamente la política partidista. Ahora ha enfocado sus esfuerzos en el mundo de los medios de comunicación. Además de ser analista y columnista en varios medios de prensa, conduce el exitoso podcast ‘La Base’, en colaboración con el periódico digital Público de ese país, un “programa de datos, análisis, contrainformación y actualidad política”, según reza el encabezado de esa emisión.

 « DIABOLISATION »
DESSIN ENEKO LAS HERAS
Nuestro medio conversó la semana pasada, vía telefónica, con Pablo Iglesias para hablar del montaje en su contra, pero también del proceso constitucional chileno y del poder mediático que parece dominar la agenda política y electoral en muchos países de Occidente.

#AprueboDeSalida 
RÉFÉRENDUM 4S 2022

¿Cuánta gente le ha pedido públicamente perdón por ello?

Nadie de los implicados me ha pedido perdón. Pero creo que sería un ejercicio de hipocresía. No espero que me pidan perdón, lo que deberían hacer algunos es tener la dignidad de no volver a ejercer el periodismo. En este caso, además, hay una serie de elementos particularmente graves. Porque el periodista implicado no es un periodista de derecha, de esos tabloides de derecha que practican las fake news con desparpajo, sino que es el jefe de un canal de TV que, si bien los propietarios son de derecha, se orienta teóricamente a una audiencia progresista. Un tipo que se presenta a sí mismo como un progresista y que ha reivindicado su carácter de periodista de referencia [hace referencia a Antonio García Ferreras, director y presentador del canal La Sexta].

#AprueboDeSalida 
RÉFÉRENDUM 4S 2022

 "Los principales rivales políticos de la izquierda son los actores mediáticos, mucho más que los actores políticos convencionales, que son los partidos. En las sociedades mediatizadas, quien domina la agenda domina la política, y son los medios los que dominan la agenda".

En mayo de 2016 millones de personas lo escucharan a él, a un mes de las elecciones generales de junio, dar una noticia que a sabiendas sabía que era falsa y explicando, pero excusándose que era una praxis razonable. ‘Yo sé que la noticia es falsa, pero que hable Iglesias, eso además me cubre las espaldas en todo’, dijo. Recuerdo que hablé con él ese día y le dije: “Antonio, tú sabes que esto es mentira y además es inverosímil”.

Además, Antonio García Ferreras no es un periodista cualquiera, es uno de los más importantes en este país, de los que gana más dinero; hay gente que dice que gana 2 millones de euros al año.

Y hay un elemento que él explica en los audios que es muy grave [revelados hace poco, y que se transcriben en parte en el artículo de INTERFERENCIA "El escándalo que sacude a España: montaje contra Pablo Iglesias impulsado por medios de comunicación y avalado por la justicia"]. Es cuando dice ‘Cuando nosotros, La Sexta, le damos de una hostia a Podemos, les duele de cojones’. Aquí lo que está explicando es que precisamente porque nosotros somos una televisión que se presenta como de izquierda, y se presenta respetuosa con la ontología periodística, si somos nosotros los que atacamos a Podemos, les haremos mucho más daño que si los ataca un medio de derecha, porque nuestra audiencia son sus votantes. Y ahí explica uno de los mecanismos más importantes del poder en España para operar en los últimos años, que es el mecanismo mediático.

"En Chile la izquierda no se da cuenta de esto. Es como si la correlación mediática de fuerzas fuera un factor permanente e inmutable y como si los resultados políticos tuvieran que ver con tu gestión y no con una pelea ideológica que se da precisamente en los medios".

¿Le sorprenden este tipo de operaciones mediales?

Esto es algo que opera en todos los países. Yo creo que la reacción de cinco presidentes latinoamericanos responde a que ellos también son conscientes de que la principal oposición o los principales rivales políticos de la izquierda son los actores mediáticos, mucho más que los actores políticos convencionales, que son los partidos. En las sociedades mediatizadas, quien domina la agenda domina la política, y son los medios los que dominan la agenda. Creo que en el caso de Chile ello se vuelve evidente. Me parece que la principal oposición, tanto al gobierno como a los anhelos de la población chilena de tener una nueva constitución, no son los actores políticos convencionales de la derecha, sino los actores mediáticos. Escribí hace poco que si alguien quiere saber quiénes son los líderes de la derecha en Chile vayan a hablar con El Mercurio, y no con algún diputado o líder político de ese sector.

Eso también se ha visto aquí. La dimensión más crucial de las ‘cloacas’ -que involucra a personeros del Ministerio del Interior, a altos mandos de la policía e incluso a sectores del poder judicial, todas las cuales actúan principalmente en la ilegalidad- es la rama de los medios de comunicación. Porque en nuestras sociedades mediatizadas los que determinan el comportamiento electoral son los que están al mando.

Entonces, aunque todas estas pruebas falsas y fake news no sirvan para abrir una investigación judicial, en la medida en que han penetrado los guiones de los programas de radio, televisión, y toda la conversación pública en torno a eso… pues al final eso tiene una influencia en el comportamiento político-electoral de la gente.

"Trump es un fenómeno que no se entiende sin el cambio de paradigma que representa [el canal de noticias] Fox, normalizando la mentira como arma política. Fox dice: da igual que los hechos sean ciertos o no, la realidad viene determinada por aquello que cambia la realidad, y si la mentira cambia la realidad, la mentira es legítima".

Y eso no es asunto del pasado, ocurre cada día. Es lo que tratamos de explicar en 'La Base', que una sociedad sin educación mediática y sin una correlación mediática de fuerzas mínimamente plural y democrática, tiene muchísimos déficits democráticos.

De esa concentración mediática sabemos bastante en Chile.

Lo sé… fíjate que me da la impresión que en Chile la izquierda no se da cuenta de esto. Es como si la correlación mediática de fuerzas fuera un factor permanente e inmutable y como si los resultados políticos tuvieran que ver con tu gestión y no con una pelea ideológica que se da precisamente en los medios. Pero si la correlación es la que es, es un sueño imposible que a mediano y largo plazo se les pueda ganar. Por eso los banqueros, las multinacionales compran un negocio tan poco rentable como son los medios de comunicación. Quien quiere hacer negocios no compra medios, pero quien quiere influir y determinar elecciones sí lo hace.

A diferencia de lo que ocurrió en España, en América Latina, una vez que se destapó el montaje medial y político, usted recibió un apoyo decidido de varios mandatarios en la región, entre ellos el de Manuel López Obrador de México y Gabriel Boric de Chile. ¿Cómo interpretó esos gestos?

Fue muy hermoso en lo personal, pero sobre todo me pareció muy importante políticamente.

"A veces percibo cierta ingenuidad por parte de sectores de la izquierda que no entienden que, sin cambiar esa correlación mediática de fuerzas, no puedes cambiar nada".

Aunque los cinco presidentes son de izquierda, tienen tradiciones y estilos políticos distintos, y que estos cinco junto al líder de la oposición en Francia, Jean Luc Melechon, se movieran de manera tan clara revela una conciencia creciente por parte de la izquierda en el mundo y en particular de América Latina, de lo que representa el poder mediático como elemento que pone en peligro la democracia.


Es decir, los golpes de estado en esta época no se organizan necesariamente a través de los mecanismos convencionales del pasado. Tanto en Chile como en España sabemos cómo funcionan los golpes de estado clásicos, que tenían el poder militar como elemento determinante. Ahora, el lawfare y el mediafare [guerra jurídica y guerra mediática] se han convertido en elementos determinantes para poner freno a las voluntades políticas de los pueblos. De hecho, una de las mayores amenazas a la democracia en el mundo es la derecha y la ultraderecha mediática.


Por ejemplo, Donald Trump es un fenómeno que no se podría entender sin el cambio de paradigma que representa [el canal de noticias] Fox, normalizando la mentira como arma política. Fox normalizó la tesis de los hechos alternativos, que es un eufemismo para hablar de mentiras. Los hechos no son relativos, los hechos son los que son, se podrán enfocar de diferente manera y es legítimo que las líneas editoriales se expresen en función de valores, pero usted no puede decirme que hay hechos alternativos. Fox cambia ese paradigma, diciendo ‘da igual que los hechos sean ciertos o no, la realidad viene determinada por aquello que cambia la realidad, y si la mentira cambia la realidad, la mentira es legítima’.


Creo que eso también explica fenómenos políticos de la derecha como Bolsonaro en Brasil, Kast en Chile, y la derecha y la ultraderecha española. Todos han normalizado por completo que su trabajo con los medios de comunicación de derecha se fundamenta en la mentira, que la mentira es legítima para ganar elecciones y es legítimo mentir en los medios.


Además, se va generando un discurso que señalar que la correlación mediática de fuerzas es el escenario crucial para la política es poner en cuestión la libertad de prensa. Pero lo que pone a prueba la libertad de prensa es que el derecho a la información se le haya arrebatado a la ciudadanía y esté en manos de banqueros, de multinacionales y de grandes empresarios.

"Si la Iglesia Católica puede ser dueña de una cadena de televisión, de estaciones de radio, de una red de escuelas, ¿por qué no los sindicatos? ¿Por qué no las asociaciones vecinales? ¿O el movimiento estudiantil? Esto se tiene que garantizar, lógicamente, con fondos públicos, porque el derecho a la información es un derecho de la ciudadanía".

Y lo he visto en varias editoriales de 'El Mercurio', cuando se plantea que la libertad de prensa es la libertad de su propietario de utilizar su periódico para defender sus intereses. Es una desfachatez sin paragón. Pero esto es algo habitual en prácticamente todos los ecosistemas mediáticos. Aunque a veces percibo cierta ingenuidad por parte de sectores de la izquierda, que no entienden que, sin cambiar esa correlación mediática de fuerzas, no puedes cambiar nada.

Toca un punto interesante al decir que la izquierda es un poco ingenua en no tomarle el peso a este asunto. Un gran problema es el financiamiento de los medios. A diferencia de la derecha, en la izquierda no parece haber esa voluntad, o bolsillos, para apoyar financieramente a medios de comunicación. ¿Cómo se resuelve eso?

Lo primero es darle la importancia política que tiene el tema, eso la derecha siempre lo ha hecho. La Iglesia Católica en España, que es un actor ideológico crucial, tiene una cadena de televisión de ultraderecha, 13 TV, y una estación de radio de ultraderecha que se llama Cadena Cope. Además, recibe fondos públicos, porque en España se financia a la Iglesia con fondos públicos. Al mismo tiempo, han tenido claro desde el principio que la educación era un terreno de intervención ideológica fundamental y a la red de escuelas privadas que manejan, han añadido una red de escuelas concertadas, que dominan, pero que se financian con dinero público.


Eso no solamente tiene que ver con el poder de la Iglesia, tiene que ver con su conciencia y con su sentido común de saber que las principales batallas se dan en el campo de la ideología.


Bueno, si la Iglesia puede ser dueña de una cadena de televisión, de estaciones de radio, de una red de escuelas, y en el caso de Chile de una de las universidades más prestigiosas, que es la Universidad Católica, entonces ¿por qué los sindicatos no pueden ser propietarios de medios de comunicación, televisión, radios? ¿Por qué no las asociaciones vecinales? ¿O el movimiento estudiantil? Esto se tiene que garantizar, lógicamente, con fondos públicos, porque el derecho a la información es un derecho de la ciudadanía.

"Las figuras políticas se desgastan, en todas partes. A veces se desgastan como consecuencia de sus errores, a veces como consecuencia de las acciones del adversario. Por lo tanto, por puro pragmatismo político, hay que tener capacidad de renovación de liderazgos, eso es ley de vida en la política".

Al mismo tiempo, creo que la izquierda a la hora de hacer alianzas empresariales -en el marco de la economía de mercado es imprescindible hacer alianzas empresariales-, debería tomar conciencia de que algunas de esas alianzas deberían ir orientadas a re-equilibrar la correlación mediática de fuerzas, también en el ámbito de lo privado.


O sea, yo sería partidario de que se abriera el debate de los tres tercios: que existieran un tercio de medios privados, asegurando además que compitan y que no hay oligopolios, que no se puede permitir que los bancos puedan dominar medios de comunicación, porque eso implica que son mediáticamente intocables; un tercio de medios públicos; y, un tercio de medios comunitarios.


Pero en el tercio de medios privados, creo que la izquierda tiene que entender que sus alianzas en el ámbito empresarial tienen que estar orientadas a una batalla ideológica que se da en ese terreno. Y aquí no solamente opera la superioridad económica de la derecha, que es algo lógico. Creo que en general la derecha es más gramsciana, por utilizar una expresión provocadora, que la izquierda a la hora de entender de qué va el combate ideológico en la sociedad.


Yo esto cuando lo hablo con periodistas de izquierda, lo entienden perfectamente, porque viven en ese mundo, pero a veces cuando lo hablo con dirigentes políticos de izquierda los veo un tanto ingenuos a la hora de valorar lo que significa.

"En política es clave no tener que jugárselo todo a una sola carta, sobre todo cuando el adversario sabe perfectamente como destrozar una reputación o como destrozar a quien, en última instancia, es un ser humano".

Hace seis años se instaló la mentira del financiamiento venezolano de Podemos y de su figura. Uno de sus argumentos para retirarse de la política activa es que usted mismo percibió que, debido a los constantes ataques, podría ser un obstáculo para un mayor crecimiento electoral de Unidas Podemos. En retrospectiva, parece que los autores de esta fake news le ganaron la batalla.

Creo que es evidente. Un dirigente político siempre tiene que ser consciente de la realidad, por muy injusta que sea. Es evidente que todos esos años producen un desgaste en la percepción de tu figura, y yo era consciente que en ese desgaste poco a poco me iba haciendo como figura política menos útil, como figura electoral, como posible candidato. Eso, creo que hay que asumirlo con naturalidad. El enemigo te golpea y por mucho que sea a través de métodos ilegales e ilegítimos, el daño ya está hecho y es difícil que se restaure porque se conozca después la verdad. Uno tiene que ser consciente de dónde está su lugar en cada momento.


Trabajando ahora en 'La Base' y como analista en los medios me siento mucho más cómodo en lo personal, porque el nivel de acoso a mí y mi familia fue enorme. Y también creo que en estos ámbitos soy más útil. Además, he ganado legitimidad para hacer este discurso, para hacer lo que hacemos cada día en La Base y las cosas que puedo escribir como columnista.


Todo el mundo tiene que ser consciente de que las figuras políticas se desgastan, en todas partes. A veces se desgastan, fundamentalmente como consecuencia de sus errores, y a veces como consecuencia de las acciones del adversario. Por lo tanto, por puro pragmatismo político, es necesario saber que hay que tener capacidad de renovación de liderazgos, eso es ley de vida en la política.

Ello es más evidente en la política europea, pero no tanto en la latinoamericana. López Obrador conquistó el poder al tercer intento y todo indica que Lula Da Silva podría volver a Brasilia en las próximas elecciones. Una viejo creencia en la política es que los políticos no están muertos hasta que se mueran. ¿Descarta de antemano que, dependiendo de las circunstancias, volver a presentarse a cargos de elección popular?

"Chile es una herida en la conciencia y en el ADN de la izquierda mundial. Los mil días de Allende y el golpe de Estado no sólo son una tragedia para la izquierda en todo el mundo, sino se convierten en una caja de herramientas teóricas para pensar la política. Ahí, emergen las claves del proyecto eurocomunista, entender las dificultades y los límites de llegar al gobierno, que tenía poco que ver con llegar al poder".

En ningún caso volveré a la política institucional, pero más que por razones políticas, por razones personales. A mí me hicieron mucho daño y tengo tres hijos que cada vez se van haciendo más mayores, y no estoy dispuesto a someterlos a lo que implicaría que yo pudiera volver a la arena política. Esas son razones humanas. Por mucho que cambiaran las circunstancias o por mucho que pudiera ser útil.

Además pienso, y esto es una razón menos personal y más política, que soy más útil allí donde estoy ahora. Yo creo que una de las carencias fundamentales de la izquierda es poner a todos sus efectivos a desgastarse en el ejercicio de los cargos públicos y de la representación pública. Y hay un terreno de combate ideológico que no es un terreno estrictamente de partido, de representación institucional, que hay que ocupar también, utilizando lo mejor que tengas en cada caso. Para mí la política institucional nunca fue una vocación. Esto, claro, nunca lo puedes reconocer cuando estás en la política institucional. Y esto además casi nadie se lo cree, todo el mundo cree que alguien que ha estado en política, que ha sido vicepresidente y ministro, pues en el fondo estaría deseando volver a hacerlo. No es mi caso. Soy mucho más feliz haciendo lo que hago ahora y creo que además soy más útil. Y creo además que es bueno para la izquierda evitar la dependencia de liderazgos unipersonales.

Pero a veces eso es inevitable y los liderazgos son muy importantes para avanzar en política. En el caso de Brasil, todos deseamos que Lula gane, que no den un golpe de Estado para evitarlo. Pero también es preocupante que no podamos vislumbrar alguien que pueda ganar cuando Lula, que ya tiene una cierta edad, sea demasiado mayor para seguir presentándose. Creo que un problema del Partido de los Trabajadores es que tienen la sensación de que con Lula pueden ganar, pero sin Lula no.

En política es clave no tener que jugárselo todo a una sola carta, sobre todo cuando el adversario sabe perfectamente como destrozar una reputación o como destrozar a quien, en última instancia, es un ser humano.

PORTADA DEL DIARIO CHILENO
« LAS ULTIMAS NOTICIAS »
 

Sé que ha seguido con interés el proceso constitucional chileno. Un periódico popular de la derecha, Las Últimas Noticias, incluso entrevistó y puso en portada a una marquesa española, diputada del PP, ahora no recuerdo su nombre…  

Cayetana Álvarez de Toledo.

Sí, Cayetana Álvarez de Toledo. Esa entrevista me dio la impresión de estar en el siglo 18, pero bueno. ¿Cómo ve este proceso que se está viviendo en Chile? ¿Cuáles son tus principales impresiones?

Es enormemente emocionante por lo que significa Chile. Chile es una herida en la conciencia y en el ADN de la izquierda mundial. Los mil días de Allende y el golpe de Estado se convierten no solamente en una tragedia para la izquierda en todo el mundo, sino en una caja de herramientas teóricas para pensar la política. El su secretario general del Partido Comunista italiano, el más importante de Europa Occidental, escribió prácticamente un libro analizando la experiencia chilena.

"En Chile se impone el modelo neoliberal por la vía militar. Y después se impone una transición que tiene muchos paralelismos con la española, que de alguna manera constitucionaliza una correlación de fuerzas donde la izquierda queda enormemente debilitada y donde se impone la idea del 'no se puede”'.

¿Berlinguer, no?

Si, Enrico Berlinguer. Y a partir de ahí, emergen las claves del proyecto eurocomunista, entender las dificultades y los límites de llegar al gobierno, que tenía poco que ver con llegar al poder. O sea, implica una reflexión sobre la correlación de fuerzas. Incluso también implica una reflexión por parte de los sectores que apostaran abiertamente por la lucha armada, porque dicen si nos van a exterminar, no tiene ningún sentido la lucha en el marco de la legalidad, porque no nos van a dejar ganar, no van a respetar su propia legalidad y las propias leyes.


Y en Chile se impone el modelo neoliberal por la vía militar, con todo lo que eso implica. Y después en Chile se impone una transición que tiene muchos paralelismos con la española, que de alguna manera constitucionaliza una correlación de fuerzas donde la izquierda queda enormemente debilitada y donde se impone la idea del “no se puede”. Eso estaba implícito en La Concertación:  o pactamos con la derecha o nos matan.


El mensaje del Chile neoliberal al mundo es feroz: destrucción de los servicios públicos, destrucción de la sanidad pública, destrucción de buena parte de la propiedad pública del Estado, destrucción de los servicios sociales, niveles de desigualdad escandalosos y, al mismo tiempo, una conciencia política de la izquierda que sabe que cualquier cambio tendrá que ser pactando con la derecha. El estallido social empieza a poner eso en cuestión.


Los líderes del movimiento estudiantil de hace diez años hicieron un análisis inteligente al plantear que la clave de esto no es sólo que se vaya Piñera. La clave de esto es dar una traducción institucional a este estallido social que puede ser una Asamblea Constituyente, una Convención Constitucional.


Y cuando vimos a Gabriel Boric ganar las elecciones y, en parte, no ganárselas al candidato de Piñera, que era lo que yo creo que ellos esperaban también, sino ganárselas al candidato de la ultra derecha… digamos, que todo ellos es una convulsión en la izquierda mundial.


Entonces, Chile lo vemos con verdadera fascinación y se ve con fascinación lo que representa la Convención Constitucional y lo que representa el proyecto del nuevo gobierno. Pero también vemos con mucha preocupación cómo no les están dejando respirar.


Desde el principio no hubo ni 100 días de paz y el actor fundamental que golpea tanto el proceso constituyente como al gobierno es el poder mediático. Yo escribía hace poco sobre una entrevista que hacían a Camila Vallejo, que yo creo que es una portavoz excepcional, en la que la entrevista se la hacía el periódico de su partido y aunque era el periódico de su partido, la agenda era tal que prácticamente todos los temas por los que le preguntaban eran temas desfavorables al gobierno.

"Desde el principio [del gobierno de Boric] no hubo ni 100 días de paz y el actor fundamental que golpea tanto el proceso constituyente como al gobierno es el poder mediático".

Y cuando le preguntaban por, digamos, el proyecto post neoliberal tenía más dificultades para aterrizar o para declinar la agenda transformadora del gobierno porque en realidad, como todos los marcos y toda la agenda la determina la derecha mediática, parece que el gobierno sólo puede defenderse cuando toma la palabra.

Yo creo que en la cuenta pública Gabriel Boric demostró una capacidad enorme como político activo del proceso de cambio en Chile. Creo que el viaje a Estados Unidos fue muy interesante también. Pero claro, eso enfrentándote a una correlación mediática de fuerzas como la que hay en Chile, hace que ahora estemos muy preocupados. Creo que es muy importante que el Apruebo salga adelante, pero el despliegue de la derecha mediática para hacer fracasar la nueva Constitución es bestial, porque además saben que con eso ponen en dificultades al gobierno.


Creo que en este mes que queda para las elecciones va a ser muy importante que toda la maquinaria de movilización popular se ponga a trabajar todavía con más intensidad, porque creo que es muy importante que ese referéndum salga adelante.


Entonces vemos con muchísima ilusión el proceso chileno, con mucha admiración por los dirigentes del proceso, que además es gente joven a la que hemos podido conocer y los queremos mucho. Pero también muy preocupados por el enemigo que tienen enfrente, y por una correlación mediática de fuerzas que, si no se corrige, es muy difícil sobreponerse a ella en el largo plazo.

Usted nació el año 1978, o sea, en plena transición a la democracia. La España de los años 80 y 90, con sus virtudes y defectos, fue una sociedad que empezó a abrirse enormemente, a sacudirse de algunos fantasmas del franquismo. Periódicos como El País, o las radios y TV públicas, eran parte de la formación de millones de ciudadanos. La generación chilena que llegó al poder creció en un país dominado por pocos diarios conservadores, como El Mercurio y La Tercera, y con pocos canales de TV que también están en manos de grandes empresarios o multinacionales. Ellas y ellos no crecieron con una prensa más plural, pero por otro lado crecieron con las redes sociales. ¿Esto no puede ser también una razón de por qué los sectores progresistas no le toman tanto el peso al mundo mediático como mencionaba antes?

O sea, en España nunca hubo la más mínima pluralidad mediática y, de hecho, el papel de 'El País', al que alguno ha definido como el intelectual orgánico de la transición, en realidad jugó un papel muy normalizador del régimen. En España había una televisión pública que actuó teledirigida por el gobierno, por ejemplo, para cambiar la opinión de los españoles con respecto a la OTAN. En 1986 hubo un referéndum y hasta pocos meses antes todas las encuestas decían que la mayoría no quería la incorporación de España a la OTAN. Uno de mis primeros recuerdos políticos es ir con mis padres a esas manifestaciones.


Donde sí hubo más pluralidad mediática, y por eso también hay un comportamiento electoral más diverso, es en Cataluña y en el País Vasco.


Yo no diría que aquí tenemos una conciencia mayor. Eso es una característica muy de Podemos. O sea, es Podemos quien ha puesto el foco en el problema de los medios y Podemos recibe muchas críticas de otros sectores de la izquierda por poner el foco en eso.


Hay mucha gente que dice no hay que hablar de eso. Hay que hablar de las políticas sociales que hagas. O sea, por eso digo que, en general, no hay tantos sectores de izquierda que tengan esto claro. Creo que poco a poco está cambiando y creo que los cinco presidentes latinoamericanos se están dando cuenta de dónde les vienen los golpes y de dónde vienen ciertos peligros.

"Si en Chile la derecha consigue convencer a la izquierda de que hay que discutir las posibilidades de un escenario de derrota, de que el Rechazo puede ganar, la está llevando a su campo semántico, le está llevando a sus marcos y a su terreno".

Es verdad que las redes sociales han abierto posibilidades y tienen más que ver con comportamientos políticos de las nuevas generaciones, que son muy importantes. Pero también son un espacio de toxicidad y de fake news. Creo que es muy importante hacer la reflexión sobre lo que significa la ideología como terreno determinante de la política. Esto no es una reflexión nueva, esto está en Gramsci, incluso está en Maquiavelo si me apuras.

¿Pero eso cómo se concreta en las realidades presentes? Pues en sociedades mediatizadas. Por aquello de que la letra con sangre entra, creo que al final la izquierda terminará entendiendo que hay que darle importancia a la correlación mediática de fuerza. Es una condición que posibilita su éxito.

Si en el plebiscito del 4 de septiembre gana la opción Rechazo, ¿cuál sería su análisis de la situación?

No corresponde analizar ese escenario de momento, porque tiene algo de derrotismo. Es verdad que en la cabeza de cualquier dirigente político tienen que estar todas las hipótesis, pero creo que es a la derecha a la que le interesa poner en discusión el ‘qué ocurriría si’. Si la derecha consigue convencer a la izquierda de que hay que discutir las posibilidades de un escenario de derrota, le está llevando a su campo semántico, le está llevando a sus marcos y a su terreno.


Por eso creo que a un mes de las elecciones el rechazo no existe. Lo que hay es una situación de campaña y de ofensiva cultural para traducir un deseo que yo creo que es mayoritario en los chilenos, de tener una Constitución del siglo 21 o una Constitución democrática que proteja los derechos sociales, que deje atrás la carta otorgada por un dictador y ya después se verá lo que pasa. En todo caso, que la derecha explique si van a respetar la decisión mayoritaria de los chilenos de tener una nueva Constitución. Ese es el marco que tiene que empujar la izquierda.

¿Qué tan fluidas son las relaciones que Unidas Podemos o usted en particular tienen con los dirigentes del oficialismo actual en Chile?

Hay mucho cariño personal, sobre todo de Irene Montero [pareja de Pablo Iglesias] que vivió dos años de su juventud en Chile y tiene la misma edad que los dirigentes. Conoció a algunos y participó en el movimiento estudiantil, por eso tiene una relación enormemente entrañable y de amistad con muchos de ellos.

"En todo caso, que la derecha chilena explique si van a respetar la decisión mayoritaria de los chilenos de tener una nueva Constitución. Ese es el marco que tiene que empujar la izquierda".

A mí me emocionó mucho verlos ganar. Me ofende un poco lo jóvenes que son, porque que te hagan ver viejo cuando sólo tengo 43 años… es como demasiado prematuro. Pero eso aumenta muchísimo mi respeto, porque ellos han llegado mucho más lejos de lo que nosotros llegamos.

Por eso también van a tener dificultades muy grandes. No es fácil lo que tienen entre manos, pero creo que están demostrando una enorme altura política.

#AprueboDeSalida 
RÉFÉRENDUM 4S 2022

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