dimanche 16 août 2026

KAST IMPONE REFORMAS EN ECONOMÍA Y SEGURIDAD PERO PIERDE APOYO SOCIAL

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EL MANDATARIO JOSÉ ANTONIO KAST VISITÓ LA PRISIÓN DE LA LAGUNA EN TALCA,
 A UNOS 300 KILÓMETROS AL SUR DE SANTIAGO, EL 13 DE AGOSTO DE 2026.
FOTO MINISTERIO DEL INTERIOR DE CHILE

Diario
Red

En seis buses sin ventanas, custodiados por una decena de patrullas y motoristas policiales, dos helicópteros y drones, la madrugada del jueves pasado el gobierno chileno realizó el traslado de 191 presos calificados de alta peligrosidad desde Santiago a Talca, una ciudad a 260 kilómetros al sur de la capital. La “Operación Cancerbero” -como la bautizó el gobierno- fue directamente supervisada por el presidente José Antonio Kast y sus ministros de Justicia y Seguridad Pública.

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Libio Pérez Zúñiga  16/08/26 | 10:00

DESSIN BECS

la secretaría de Comunicaciones gubernamental emitió una señal en vivo durante las casi tres horas que duró el operativo y mostró la nueva cárcel que albergará a los jefes capturados de organizaciones criminales, los que serán sometidos a un estricto régimen de encierro y aislamiento del exterior, en un  esfuerzo comunicacional de que los recintos penitenciarios están “bajo control” de las autoridades, como parte de una agenda que busca hacer frente a la criminalidad organizada y el narcotráfico.

"Trump, Milei, Noboa, Bukele, Kast en el infierno de Dante Gustave Dore"
IMÁGEN CHATGPT

► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR 

El operativo del jueves -abundante en imágenes para la televisión y envueltas en la música de Metallica y Rage Against the Machine- es parte del plan de seguridad pública presentado por Kast hace unos diez días, y que se hace cargo de uno de los pilares de la campaña presidencial que llevó a la ultraderecha a La Moneda. “Economía y seguridad” son la prioridad, suele recordar el propio Kast, quien ya consiguió la aprobación de su plan económico, aunque con estrecha votación en el Senado.

La aprobación de la reforma económica más radical desde las bases fundantes el neoliberalismo chileno en las décadas de los 70 y 80 por la mano militar del general Augusto Pinochet, no pudo ser frenada

La llamada “Megarreforma” económica en esencia instaló un cambio profundo en el sistema tributario, rebaja impuestos a los grupos económicos y grandes empresas, exime de pagos de tributos territoriales a los barrios y comunas más ricas, fija una invariabilidad tributaria para inversiones por los próximos 30 años, reduce las barreras de control medioambiental para inversiones, elimina entidades estatales como el Instituto de la Juventud, reduce presupuestos del Estado en educación, salud, investigación y otras áreas de gestión estatal.

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GIORGIO AGAMBEN, FILÓSOFO ITALIANO, UDINE, ITALIA, 2018.
FOTO DE LEONARDO CENDAMO

Para el filósofo italiano Giorgio Agamben, el concepto de seguridad se ha convertido en el paradigma dominante de la política moderna y en el principal motor de la mutación y erosión de las democracias. Lejos de ser un mecanismo para proteger al ciudadano, la seguridad funciona como una técnica de control biopolítico que transforma radicalmente la relación entre el Estado y los gobernados
/ Del Estado de Derecho al Estado de Excepción / La seguridad como prioridad: El Estado moderno abandona progresivamente su fin tradicional de garantizar la justicia o la libertad para erigir la seguridad como su axioma y razón de ser fundamental.

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La aprobación de la reforma económica más radical desde las bases fundantes el neoliberalismo chileno en las décadas de los 70 y 80 por la mano militar del general Augusto Pinochet, no pudo ser frenada y muy escasamente modificada por la oposición que se expresó desde la centrista Democracia Cristiana, pasando por el Partido Socialista, el Frente Amplio y el Partido Comunista, que están en minoría en ambas cámaras del Congreso desde las elecciones de diciembre pasado.

El binomio economía y seguridad sintoniza con las preocupaciones, temores y demandas de la población, que ocupa los primeros lugares en las encuestas de opinión. Pero en las mismas mediciones, el gobierno de Kast y la figura del propio presidente pierden terreno

Aun celebraba su triunfo por la aprobación de su plan económico, cuando la figura del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, empezó a ser eclipsada por el ultraconservador ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, quien en pocas semanas levantó un plan que incluye reformas constitucionales para el uso de las fuerzas policiales y militares, y una treintena de medidas que endurecen el combate a la criminalidad, pero que eventualmente restringen derechos con la propuesta de desplegar fuerza militar en unos 50 barrios críticos, todos con poblaciones populares, por ejemplo. El gobierno espera que la llamada Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), sea totalmente aprobada en diciembre de este año, aprovechando la mayoría circunstancial que tiene en el Congreso. Una mayoría que podría perder si son destituidos tres senadores de derechas que son investigados por causas de corrupción.

El binomio economía y seguridad sintoniza con las preocupaciones, temores y demandas de la población, que ocupa los primeros lugares en las encuestas de opinión. Pero en las mismas mediciones, el gobierno de Kast y la figura del propio presidente pierden terreno, no consiguen capitalizar el copamiento de la agenda pública ni contener la pérdida de adhesión. Su frágil mayoría parlamentaria comienza a ser acompañada de la pérdida de la mayoría social a sus reformas.

La desaprobación a la administración de Kast se sitúa entre el 52% y el 60%, mientras que su aprobación u orden de adhesión oscila entre el 25% y el 37%, según los principales sondeos de agosto de 2026 realizados por tres empresas encuestadoras. La megarreforma económica de Kast marca un 35% de aprobación y un 52% de desaprobación ciudadana, según la encuesta Criteria, como efecto de los recortes de impuestos a empresas y los impactos fiscales.

“No vamos a alcanzar la seguridad plena si es que no logramos recuperar el poder del Estado dentro de las cárceles”, dijo Kast en el nuevo recinto penitenciario, cuando ponía fin a la “Operación cancerbero”, la que fue recibida con distancia por la oposición que la denominó como un “show mediático” y criticó su similitud a las acciones similares del presidente salvadoreño Nayib Bukele. “Forma parte de probablemente una estrategia de comunicación del gobierno, no cabe ninguna duda, muy en el estilo Bukele”, lanzó el exministro de Seguridad, Luis Cordero.

La megarreforma económica no genera beneficios directos a la población, por lo que no puede mostrar resultados palpables

En las derechas hay preocupación por la incapacidad de sus fuerzas por mantener un relato y accionar ordenado. Kast, al no gobernar con una coalición formalmente establecida, tiene dificultades para imponer una agenda unificadora y debe administrar la fuerza de los partidos que lo apoyan por separado. Eso provoca dificultades para capitalizar los avances arrolladores de su agenda. La megarreforma económica no genera beneficios directos a la población, por lo que no puede mostrar resultados palpables.

Puede pasar lo mismo con su agenda de seguridad, muestra control carcelario, publicita decomisos de drogas, pero la sensación de seguridad sigue latente en la población. El diputado de la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), Ricardo Neumann, lo resumió así: “La verdadera capitalización de estas reformas vendrá cuando sus efectos comiencen a sentirse concretamente en la vida cotidiana de las personas”.

Lo que puede demorar en suceder.

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ILUSTRACIÓN RAMIRO ALONSO

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