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Discurso inaugural del presidente del Partido Comunista Lautaro Carmona en la Conferencia Nacional 2026 / ORGANIZAR LA FUERZA, DISPUTAR EL RUMBO. / Compañeras y compañeros del Partido y la Jota, delegados plenos, e invitados a nuestra conferencia nacional. Evento, que se propone actualizar la política tras los procesos de cambios vividos, y proyectar nuestro trabajo partidario.
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| LAUTARO CARMONA PRESIDENTE DEL PCCH |
► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR
Iniciamos este informe con un saludo fraterno a la militancia comunista que, de Arica a Magallanes, que protagonizó, junto a miles de personas una extensa jornada de memoria y defensa de los derechos humanos. En cada región fuimos parte activa de las conmemoraciones del 4 y el 11 de septiembre, reivindicando el legado de Salvador Allende y del proyecto popular. A fines de marzo rendimos homenaje a José Weibel, junto a los compañeros José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino. En mayo a los compañeros Mario Zamorano, Uldarico Donaire, Jaime Donato, Jorge Muñoz, Elisa Escobar caídos en calle conferencia. Así como a Víctor Díaz, Eliana Espinoza, Lenin Díaz, y a Martita Ugarte. También el reconocimiento a los 5 últimos detenidos desaparecidos: Manuel Sepúlveda, Julio Muñoz, Alejandro Pinochet, Gonzalo Fuenzalida y Julián Peña Maltés, este último encargado militar de la dirección clandestina de la Jota, detenidos en septiembre 1987 y lanzados al mar en caleta Quintay. Reivindicamos a todas y todos los compañeros detenidos desaparecidos a cincuenta años de la Operación Exterminio contra nuestras direcciones clandestinas. Avanzamos hacia la actividad de homenaje a héroes y heroínas detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, reivindicando la lucha por los DDHH, contra la impunidad y el negacionismo. Para que NUNCA MÁS. Somos parte de las agrupaciones de familiares, cuya lucha fue reconocida con el Premio Nacional de Derechos Humanos a la compañera Alicia Lira, máxima dirigente de la AFEP, que conmemora el día internacional el próximo 30 de octubre.
En un escenario donde el negacionismo se pretende imponer, y los principios civilizatorios se ponen en tela de juicio, no podemos dejar de manifestar, en las primeras líneas de nuestro informe, nuestra valoración y solidaridad con la presidenta Bachelet. Condenamos la actitud sectaria y mezquina del gobierno de Chile, que confunde el activismo político con las obligaciones de Estado.
Desde aquí enviamos a la presidenta Michelle Bachelet nuestro reconocimiento. Condicionar el apoyo del Estado de Chile a intereses ajenos a nuestra patria, será el saldo con que la historia juzgará la decisión del actual presidente.
A propósito de solidaridad con profundo afecto hacia nuestra querida compañera Fabiola Campillai, manifestamos nuestro respaldo cuando hoy un tribunal ha dado la libertad condicional al ex carabinero Patricio Maturana quien disparó contra ella dejándola ciega. Sabemos del impacto que esto le ha provocado, cuenta con toda nuestra fuerza y cariño, nuestro afecto a fabiola ante esta grave situación
Dos ideas que ordenan este informe: Dos ideas ordenan este informe. La primera es la revolución democrática: para resolver la contradicción entre democracia y neoliberalismo, se trata de trasladar poder real a las mayorías, para conquistar democracia y democratización en todos los aspectos de la sociedad, sin perder jamás de vista la perspectiva estratégica del socialismo para Chile. La segunda es el instrumento que la hace posible: un Partido de masas para una política de masas, tenemos presente que la mayoría social no se decreta ni se hereda; se organiza en el sindicato, la JJVV, unidades territoriales y en el centro de estudio. De ambas se desprende todo lo que sigue.
Desafío central. El presente Informe propone un desafío central: dar un salto cualitativo en nuestra concepción de partido de masas, orientando nuestra acción militante hacia las organizaciones sociales y en el vínculo directo con la gente en sus lugares naturales de encuentro. Nuestras definiciones deben convertirse en planes de trabajo verificables en cada célula, comunal, regional y dirección nacional.
El punto de partida es una constatación autocrítica; existe un desfase entre la capacidad que alcanzamos en algunos territorios, como por ejemplo la representación parlamentaria en casi el 100% de los distritos y circunscripciones, de las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana y la fuerza política-social construida.
Fuimos parte activa del gobierno, tenemos bancadas parlamentarias relevantes, de Cores y concejales y algunas alcaldías. La compañera Jeannette Jara como candidata presidencial del sector obtuvo más del 40% de los votos en segunda vuelta.
La Conferencia, es el segundo evento en importancia política. Tenemos presente que, el Congreso lo realizamos siendo parte del gobierno, y por otra, esta reunión nacional la realizamos a siete meses de iniciado el gobierno electo de José Antonio Kast, el más reaccionario que ha tenido Chile que reivindica y refuerza las políticas neoliberales fundadas bajo dictadura.
La situación histórica concreta nos exige profundizar, desarrollar y llevar a la práctica las definiciones del XXVII Congreso y de los plenos del comité central posteriores. Sostenemos la vigencia de las definiciones principales contenidas en la línea aprobada.
Esta discusión la hacemos bajo una premisa: Somos un Partido de clase, con identidad, sentido de pertenencia y raigambre en la clase trabajadora; nos proponemos la emancipación de los explotados, tenemos presente las peculiaridades de nuestra realidad; somos internacionalistas y enriquecemos la política promoviendo la solidaridad y amistad entre pueblos.
Abogamos por la más amplia unidad para construir la correlación de fuerzas que nos permita incidir en la construcción de mayorías, en función de cambios que pongan al centro los intereses del conjunto de los actores sociales, sin vetos ni sesgos.
En este sentido, nuestra línea política es clara, se mantiene la contradicción del período: neoliberalismo-democracia. Esta misión estratégica alcanza el máximo valor para el partido y su cualidad de partido de masas.
La condición de partido de masas, no se representa, solo ni tanto por la cantidad de militantes. Lo marca, principalmente, el carácter de su política, los intereses que representa y por los que busca incidir en esta. Por la justeza de los intereses representados, es porque las masas la hacen suya.
Situación internacional La situación mundial y regional es extraordinariamente dinámica, compleja y grave. Chile no es una excepción en este escenario.
El imperialismo norteamericano, ante su permanente pérdida de hegemonía en la economía planetaria y en la geopolítica mundial, junto con sus aliados de la OTAN e Israel, continúa provocando genocidios, agresiones militares, guerras, secuestros y crímenes de lesa humanidad. Su inhumana posición, se ha expresado con absoluto descaro en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas.
Trump ha reafirmado la Doctrina Monroe, que define a América Latina como su patio trasero, interviniendo abiertamente en la política interna y procesos electorales, de los países de la región.
En su afán de dominación, ha declarado a la Antártica y el Estrecho de Magallanes como zona de importancia estratégica para la seguridad hemisférica. Las declaraciones recientes del embajador de EE. UU. en Chile, al explicitar su interés de someternos a sus intereses si queremos su «ayuda» en la «defensa» de nuestra soberanía en el Estrecho de Magallanes.
El intento de imponer en todo el continente un protectorado económico, militar, político, cultural y valórico, sigue adelante, e insistimos, Chile no es una excepción. El llamado “Escudo de las Américas”, es expresión clara de este objetivo.
El gobierno de Kast retiró a Chile del Movimiento de Países No Alineados del que nuestro país era miembro desde 1971
La globalización neoliberal ha derivado en la crisis del sistema de Naciones Unidas, afectando severamente la soberanía y la independencia de los estados nacionales. Nos transformamos paso a paso, y con la venia de los gobiernos electos, en parte de su cadena de valor. El ejemplo patente de ello fue la intervención militar en Venezuela, hoy nadie puede sostener que el objetivo de esta invasión no fue por el control del petróleo
Lo han dicho con total impunidad, la administración norteamericana se propone el control de los países de nuestra región. Luego de intervenir por la fuerza en Venezuela para apropiarse de sus riquezas y su petróleo, ha anunciado hacerlo contra Cuba y su proceso revolucionario.
Ante el bloqueo contra su país para asfixiarlo durante 64 años consecutivos y la agudización de la amenaza militar, el Gobierno cubano denunció ante la Asamblea General de la ONU que Trump busca imponer la subordinación de los países de América Latina y el Caribe a sus intereses geopolíticos.
Es el momento más grave y peligroso para la revolución cubana. Pero que nadie se equivoque, es también el peligro y amenaza a los pueblos de América Latina y el Caribe que reivindiquen su soberanía. La advertencia genocida para exterminar y hacer desaparecer al hermano pueblo de Cuba.
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Profundos sentimientos humanitarios nos reclaman elevar la calidad, la cantidad y la diversidad de expresiones de solidaridad. Saludamos a los distintos colectivos de solidaridad que han llevado adelante una perseverante campaña política, social y material, transformando el valor de la dignidad en una gesta emocionante.
La agresión contra Cuba forma parte del plan de dominación contra los países de toda la región, y coloca en primer plano nuestra lucha conjunta por la defensa de la soberanía, la paz y la autodeterminación.
En este escenario, vemos con expectación el resultado de la segunda vuelta electoral en Brasil. En tiempos tan convulsos y complejos en el mundo, y con un nivel de alineación de gobiernos de América Latina y el caribe, de corte ultraderechista subordinados a Trump, lo que pase en Brasil, que representa junto a México los países en condiciones de marcar posición crítica y autonomía frente a Trump, no nos da lo mismo. Toda nuestra solidaridad al pueblo brasileño en la segunda vuelta electoral del próximo 25 de octubre.
Por la vida y por la paz y la defensa de la Soberanía nacional. Una tarea que no podemos eludir en este período es la democratización de la política exterior del Gobierno de Chile. Para ello debemos desarrollar un amplio movimiento político y social en defensa de la paz, de la vida, de la solidaridad antiimperialista y la soberanía de los pueblos, con la participación de los partidos y referentes sociales.
Esta crisis no es lejana, la pagan los pueblos y Chile no es la excepción.
Mientras el presidente habló en la asamblea general de Naciones Unidas del orden, nuestros compatriotas viven la angustia por llegar a fin de mes.
«Escudo de las Américas»: un alineamiento sin mandato. El 22 de septiembre de 2026 el gobierno de Kast firmó la Declaración Conjunta del «Escudo de las Américas»,
Frente a esta ofensiva la posición es inequívoca: o es la paz y el multilateralismo, o es la guerra y la sumisión. La lucha por la paz debe convertirse en un movimiento amplio. Proponemos que la Conferencia asuma el desafío de contribuir a la creación de un movimiento que, junto con bregar por la paz, ponga en el centro la defensa de la soberanía
Nuestro internacionalismo es antiimperialista y allendista. Apostamos por un camino con horizonte socialista, de acuerdo con las peculiaridades de nuestro país, como lo promovía Salvador Allende. No copiamos modelos. Cada proyecto es propio, para eso, el primer paso es ser soberanos.
III. Situación nacional: La situación del país es crítica. Hoy Chile vive una compleja situación. Si bien el escenario económico mundial nos ha afectado, han sido las decisiones políticas del actual gobierno las responsables de la mayor precarización, la inseguridad laboral, la destrucción de empleo y la pérdida de derechos de una buena parte de los sectores sociales.
Con casi un 10% de desocupación, más de un 12% en mujeres y sobre el 22% en jóvenes, es claro que la promesa económica no ha llegado. Mientras el gobierno dedicó sus primeros meses de gobierno a proteger a los empresarios super ricos de este país, el abandono a las familias trabajadoras se hizo sentir. Hoy no solo no se están creando puestos de trabajo, en los últimos dos meses se han destruido empleos, lo que, sumado a los anuncios de despidos en el sector público, solo auguran una crisis de empleabilidad que se acrecienta.
La precarización del trabajo está disparada. Alzas continuas en el costo de la vida, el crecimiento en el endeudamiento de las familias, son datos concretos que revelan la compleja y crítica situación que viven las familias.
La economía está en recesión técnica. No es una crisis por «exceso» de salarios, es una crisis de demanda interna y de distribución. Frente a ella, el gobierno eligió su camino. El carácter de clase del proyecto está a la vista.
No hay reinversión de capital, y menos una tendencia positiva hacia generar plusvalor e inversión de capital productivo en áreas de la economía, que tanto se necesitan. Nos enfrentamos a mecanismos cada vez más sofisticados de concentración de la riqueza en unos pocos, que derivan en nuevas formas de plusvalía.
Necesitamos construir una correlación de fuerzas que, dispute la iniciativa a la derecha, su gobierno, y sus poderes transnacionales. La lucha social, la movilización y la unidad de propósitos son claves para enfrentar este desafío. No es la unidad por la unidad.
Valoramos las legítimas movilizaciones que impulsan las y los estudiantes de Chile; las y los trabajadores; diversos sectores sociales y políticos del país.
Requerimos construir propuestas urgentes, y construir una PROPUESTA PARA CHILE Y SU FUTURO. Lo que implica también avanzar hacia una DEMOCRACIA PARTICIPATIVA donde el papel del Pueblo, en toda su diversidad, sea fundamental.
En rigor, la respuesta del gobierno es la acentuación de las políticas económicas que impuso Pinochet, que no ha cambiado esencialmente.
Si se observan las tasas de ganancias de los bancos transnacionales que operan en Chile, y que poseen el control y la administración del conjunto del sistema financiero del país, el cual domina toda la economía real, éstas siguen aumentando significativamente.
La realidad es que Chile, vive una severa crisis del modelo de acumulación financiero que domina la economía real. Esta es la causa, y es lo que provoca la crisis que vivimos, en todos los planos.
Los intentos por disminuir la estratégica e histórica relación económica con China y el Asia Pacífico, continúan provocando efectos concretos en la inserción de nuestro país en la aplicación de la Inteligencia Artificial y las tecnologías aplicadas de punta.
Efectivamente, enfrentar esta situación, con realismo y humanidad, exige impulsar desde ahora un nuevo modelo económico, que permita el crecimiento estable en el tiempo y el financiamiento de políticas públicas de pervivencia: empleo, salario vital de 750 mil pesos, educación, salud, vivienda y transporte; así como la batalla frontal contra las causas y acciones del crimen organizado y el narcotráfico, entre otros. El crecimiento debe llegar a la mesa de las familias trabajadoras.
Para nosotros, como partido de clase, el sujeto principal es la clase trabajadora organizada. Nuestro esfuerzo principal está en el movimiento sindical.
Construir condiciones objetivas y concretas para avanzar en el desafío de un modelo de desarrollo y crecimiento alternativo al neoliberalismo, implica un esfuerzo central en torno al trabajo de masa.
Para lograr la construcción de mayorías, apostamos en este período por la resistencia estratégica. Es decir, nos constituimos como fuerza unificada y bloque en torno a la defensa de los derechos. Resistimos para defender lo avanzado y, al mismo tiempo, construimos alternativa para avanzar, lo que demanda una estrategia que nos permita hacerlo con mayor certeza.
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Nuestro horizonte es el socialismo, lo reivindicamos; No obstante, somos conscientes que solo podremos avanzar en ese camino si logramos enfrentar en primer lugar las urgencias y necesidades del pueblo, en definitiva, debemos asumir con determinación las luchas democráticas, de justicia social y antineoliberales, en definitiva, los desafíos de la revolución democrática.
Seis meses del gobierno de Kast: prometió orden, entrega abandono, el gobierno recorta lo que prometió cuidar y no cumple lo que prometió resolver. El abandono concentra hoy la mayor parte del malestar. Esa es la vara con que el pueblo mide a este gobierno.
El gobierno, fue electo en gran medida porque millones de chilenas y chilenos creyeron que combatiría el crimen organizado y el narcotráfico, levantaría el secreto bancario no ha hecho mucho en esta dirección. La ciudadanía sigue con miedo. Miedo que tiene causas reales.
Hay que fortalecer la gestión de las policías, en los planos preventivo; de inteligencia; de represión a estos flagelos. Eso obliga a muchos más recursos de los que hoy el gobierno propone.
Con todo, el mejor camino para avanzar en este combate nacional es trabajar con mucha fuerza con los municipios en todo el país.
Prometió defender la Patria, y firmó el «Escudo de las Américas» sin pasar por el Congreso.
Lo que recortan y lo que protegen. La comparación que la gente hace por sí misma es la más elocuente: la misma «emergencia fiscal» que justifica cerrar programas sociales, recortar salud y educación y reducir el presupuesto de instituciones públicas no impidió rebajar el impuesto a las grandes empresas, reintegrar el sistema tributario, eliminar el impuesto a las ganancias de capital bursátiles y garantizar invariabilidad tributaria.
Mientras algunas partidas quedan a salvo del ajuste, el gobierno vetó el derecho al olvido financiero, la prohibición de cobrar intereses sobre intereses y el pago a 30 días a las pymes. Lo que alivia a deudores y pequeños empresarios se veta; lo que beneficia a los grandes propietarios es el corazón del proyecto.
Negacionismo y agenda antiderechos. El gobierno despliega una ofensiva negacionista: desmanteló el programa de derechos humanos del Ministerio de Justicia —impulsor de las causas de lesa humanidad y del Plan Nacional de Búsqueda—, instruyó no querellarse cuando condenados por estos crímenes piden su libertad, debilitó el presupuesto de los sitios de memoria, retiró el tercer Plan Nacional de Derechos Humanos y revirtió la conversión de Punta Peuco en cárcel común, decisión que rechaza el 57% de la ciudadanía.
Rechazamos los indultos y beneficios otorgados a condenados por crímenes de lesa humanidad. No es un asunto del pasado: la impunidad de ayer abre la puerta a los abusos de hoy, y rechazarla es parte de la defensa de la democracia.
Rechazamos el empleo de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, que confunde la defensa nacional con el orden interno, así como la criminalización de la protesta social. La política de seguridad pública que necesitan los barrios es presencia del Estado, prevención y persecución de la ruta del dinero del crimen organizado; no militarización.
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La segunda ofensiva: un nuevo plan laboral y lo público en venta. Aprobada la mega reforma con los votos de la derecha, el PDG e independientes —y sin votos de la oposición—el gobierno está abriendo su segunda gran agenda: la laboral. Bajo el rótulo de «modernización» quiere instalar un nuevo plan laboral, el más regresivo desde José Piñera en dictadura: vaciar las 40 horas con promedios anuales y semanas de hasta 52 horas, abaratar el despido con una «indemnización a todo evento», usar el Seguro de Cesantía para financiar responsabilidades del Estado, eliminar el feriado irrenunciable en días de votación, reformar el Estatuto Administrativo y extender contratos por horas sin fiscalización.
Una parte importante de los votos que permitieron el triunfo del actual presidente provino de trabajadores, pobladores y capas medias empobrecidas que no se reconocen de derecha, y que votaron por castigo, miedo y desprotección. Hoy ese mismo mundo vive la cesantía, el alza del costo de la vida y el recorte de servicios.
Disputar ese malestar exige cuatro definiciones: Primero, medir al gobierno con sus propias promesas. Segundo, poner lado a lado lo que se recorta y lo que se protege. Tercero, responder a la preocupación y la indignación. Y cuarto, sostener en el tiempo lo que en las redes dura una semana.
Lecciones de nuestra participación en el gobierno de Gabriel Boric. Realizamos un pleno que avanzó en las enseñanzas políticas que deja nuestra participación en el gobierno, concluimos que es necesario profundizar en un proceso de evaluación que conviva con nuestros deberes políticos de la actualidad. Cuando consideremos que han madurado factores e intercambios que permitan más conclusiones, lo expondremos públicamente. Sin perjuicio de esto compartimos algunos aspectos.
Las transformaciones no pueden descansar exclusivamente en la voluntad de un gobierno, requieren una fuerza social organizada capaz de conquistarlas, sostenerlas y defenderlas.
Evaluamos con proyección de futuro un gobierno del que fuimos parte con total lealtad; pero lealtad no es obsecuencia. De cada experiencia es obligación comunista extraer el máximo de conclusiones.
Ahora bien, no desafectamos el análisis sobre nuestro rol en el pasado gobierno, del ciclo político vivido. Analizamos, tanto en plenos del Comité Central como en nuestro propio congreso, causas y consecuencias del estallido social y los procesos constitucional y constituyente, por tanto miramos desde esa globalidad nuestra participación en el gobierno y su desempeño; no obstante, reconocemos también que es necesario una mirada que nos permita identificar aciertos y errores del proceso, pues de ello podremos sacar lecciones que nos permitan no solo entender la derrota, sino también qué aspectos debemos corregir y errores por superar. Se trata de extraer de ese ciclo, aprendizajes para el trabajo de masas.
Algunas enseñanzas para tener en cuenta: La correlación de fuerzas no se hereda: se construye. El escenario político y social de 2019-2021 no se convirtió en organización popular y esa es una definición que supera lo teórico o analítico. La gobernabilidad no es aceptar anticipadamente los límites del adversario. Los límites se empujan con organización, movilización, negociación y mayorías. La política económica es un terreno de disputa política. Lo que se debate no es su importancia, sino su orientación: la responsabilidad fiscal no puede convertirse en una lógica permanente de restricción. La seguridad ha sido siempre una demanda de las familias trabajadoras, las más desprotegidas frente al crimen.
La probidad es parte de nuestra identidad. Un proyecto que busca ampliar el Estado debe sostener el estándar más exigente en el uso de los recursos públicos: honradez, transparencia y combate frontal a la corrupción.
Los logros no se transforman solos en adhesión. Las 40 horas o la reforma previsional necesitan explicarse como parte de un proyecto de sociedad; si no construimos relato, otros interpretarán los hechos.
De lo económico-corporativo a la hegemonía. La lección de fondo puede decirse así: hubo reformas y mejoras materiales verificables, pero no hubo una síntesis política capaz de transformar esas conquistas parciales en hegemonía
El gobierno no podía, ni debía asumir, la organización popular, pero sí podía prestar más atención al interlocutor, sobre todo cuando se refería a la relación con la organización sindical.
Esta es una de las experiencias que la Conferencia debe tener presente en el análisis del trabajo de masas.
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Nuestro horizonte: un nuevo modelo de desarrollo y la perspectiva ulterior el socialismo
El socialismo como alternativa histórica. No concebimos el socialismo como una meta imposible ni como una fórmula de manual. Sostenemos la vigencia de la formulación de Salvador Allende: un proyecto revolucionario, democrático y popular, construido de acuerdo con nuestra realidad histórica.
Reafirmar el socialismo exige estudiar, sin prejuicios ni calcos, las experiencias contemporáneas que lo construyen; así como analizar la crisis de la democracia, que nos ha llevado a naturalizar que proyectos autoritarios se consoliden por la vía del voto popular, así como la intervención a través de plataformas tecnológicas o redes sociales.
La crisis del neoliberalismo reafirma la vigencia de los principios del socialismo, pero no garantiza su triunfo. La disputa es por la hegemonía: por construir una nueva voluntad colectiva y un bloque histórico capaz de dirigir la sociedad.
Nuestro objetivo estratégico es la construcción del socialismo. En las condiciones del Chile de hoy, el camino hacia ese horizonte pasa por la revolución democrática para superar el neoliberalismo mediante un modelo de desarrollo alternativo, democrático y soberano, construido por una mayoría social y política en la que la clase trabajadora organizada sea la fuerza decisiva.
Hoy, debemos avanzar en qué entendemos y cómo caracterizamos la Democracia para Chile. Nosotros la relacionamos con la PARTICIPACIÓN, que sea vinculante y que permita al pueblo incidir en las decisiones para definir las políticas públicas.
El programa del partido debe ser actualizado, para cumplir esta tarea debemos aprobar un colectivo, que proponga un proceso de discusión, que debe partir desde las células y que tenga como horizonte llegar al próximo congreso nacional del partido con una propuesta de programa para ser aprobado en dicho evento. El programa debe reflejar el modelo de desarrollo nacional que el Partido le propone al país.
El agotamiento del modelo. Este período más álgido de la disputa democrática coincide con el agotamiento del modelo de desarrollo. En nuestra perspectiva, el modelo neoliberal chileno se agota justo cuando se derrumba el orden internacional que lo hizo posible. Su patrón es rentista y dependiente: nos sostenemos en base a las utilidades y bonanza del cobre, sin darle valor a los salarios o la inversión nacional.
Diversificar y complejizar la matriz productiva. Las economías escandinavas muestran que los recursos naturales no condenan al subdesarrollo cuando se usan como punto de partida de una estrategia industrial. El desarrollo combinó tres elementos: un Estado que condujo la estrategia productiva, sindicatos fuertes con negociación colectiva por rama y salarios altos que obligaron a las empresas a competir con tecnología y no con trabajo barato.
Ese es el camino para Chile: que el cobre y el litio se refinen, se procesen y se transformen aquí, en el marco de la Estrategia Nacional del Litio, y que alrededor de la minería crezca una industria nacional de proveedores, equipos y servicios tecnológicos que luego pueda exportarse; que las energías renovables y el hidrógeno verde se desarrollen con fabricación y conocimiento propios, y que se fortalezca la manufactura vinculada a la salud, los alimentos y la construcción. El Estado, a través de Codelco, ENAMI, la CORFO y una banca pública de desarrollo, debe abrir los sectores que el capital privado no se atreve abrir, y exigir a la inversión extranjera procesamiento local, encadenamientos con proveedores nacionales y transferencia de tecnología. El royalty minero y portuario debe ser, a su vez, una herramienta de desarrollo regional.
Crecer distribuyendo: el círculo virtuoso de los salarios. Frente al diagnóstico, que culpa de todos los males a los derechos conquistados, nosotros sostenemos lo contrario. Chile tiene un régimen que, junto con su despliegue internacional -que nos ha convertido en el país de la región con la mayor cantidad de tratados de libre comercio bilateral, se sostiene en los salarios de las y los trabajadores.
Mejorar los ingresos del trabajo no es un obstáculo para la recuperación, es la forma de lograrla y es, precisamente, lo que nos permite las reglas claras y estables, por las que somos reconocidos mundialmente.
Este ciclo no ocurre solo. Requiere que las y los trabajadores tengan poder para disputar su parte de la productividad. La negociación colectiva ramal o multinivel, en este marco, sigue siendo una demanda central y la herramienta que hace posible dar respuesta a todas las demandas.:
En este marco, apostamos por reformas laborales profundas: negociación multinivel, salario vital y protección frente a la precarización. La democracia no puede detenerse en la puerta de la empresa.
Política fiscal progresiva: impuestos a las grandes fortunas, captura de la renta extraordinaria del cobre y el litio, reversión de la rebaja del impuesto corporativo y de la invariabilidad tributaria, y combate a la evasión y la elusión. Ninguna alternativa es creíble si no dice cómo se financia.
Un Estado que conduce el desarrollo: abandonar la lógica subsidiaria; un Banco Central que considere explícitamente el empleo; una banca pública de desarrollo que financie a pymes, cooperativas y energías renovables.
Conocimiento como soberanía: aumento sostenido de la inversión en ciencia; universidades estatales y regionales fuertes; misiones nacionales en transición energética justa, alimentos, salud, envejecimiento digno y gobernanza democrática de los datos y la inteligencia artificial.
Con este modelo, Chile puede recuperar una senda de crecimiento. Pero la diferencia con el modelo actual no es solo cuánto se crece, sino cómo: con trabajo de calidad, salarios que avanzan junto con la productividad, regiones con base industrial propia y una economía menos vulnerable a los vaivenes del mercado mundial
Su éxito se mide por la calidad de vida, el acceso a derechos, la sustentabilidad ambiental y la reducción efectiva de las desigualdades, no sólo por cifras agregadas. Crecimiento, desarrollo y estabilidad no pueden seguir siendo patrimonio de la derecha.
La cultura y la disputa del sentido común La hegemonía se disputa también en la conciencia, el lenguaje y el sentido común. La cultura no es un ámbito sectorial, sino parte constitutiva de la construcción de horizonte y de sentido. Frente a la concentración de los medios y a una ultraderecha que lee el malestar en clave individual, levantamos, junto a las y los trabajadores de la cultura, una idea de sociedad fundada en la solidaridad, los derechos y la vida digna.
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Nuestra línea política: revolución democrática y la unidad social y política
No basta con tener la razón: hay que construir fuerza social y política. La política de alianzas y la búsqueda de la más amplia unidad social y política para resolver la contradicción en cada periodo no son una táctica de ocasión: son un componente estratégico y permanente de nuestra línea. La unidad supone el respeto a la identidad de cada cual, asumir la diversidad como cualidad y no como defecto.
No está en el informe pero es de público conocimiento, que hace algunas horas sostuvimos una reunión con la expresidenta Michelle Bachelet y el expresidente Gabriel Boric, las presidencias de los 6 Partidos de oposición con representación parlamentaria y contó también con la representación del Partido Radical. Reunión que puso al centro del intercambio la preocupación por las políticas de gobierno que afecta directamente al pueblo sencillo que vive de su trabajo, la necesidad de avanzar en propuestas concretas que sean propuestas de políticas que recojan la dura situación de la calidad de vida de la gente. Tomamos el compromiso de llevar adelante jornadas de encuentros e intercambios con el amplio mundo de los afectados.
La temática y los acuerdos perspectiva la expectativa de una calidad mayor en la coordinación de la oposición. La Unidad política y social es un desafío urgente y necesario. Nadie sobra, todos somos necesarios.
Por otra parte, tampoco está en el informe, sin embargo valoramos el surgimiento de la coordinación Voluntad para Chile que reúne entre otros a cuadros que cumplen responsabilidades como gobernadores, parlamentarios, alcaldes, dirigentes sociales, académicos, etc. Y que se organizan como referentes desde el mundo de izquierda y progresistas. También debemos cultivar el encuentro, la coordinación y la actuación conjunta con un sector que por identidad propia tiene cercanía con nosotros.
Método: análisis concreto, estrategia y táctica. La política revolucionaria no parte del deseo, sino del análisis material de la sociedad: qué clase domina, cuál es la contradicción principal y qué sujeto puede transformarla. «El alma viva del marxismo es el análisis concreto de la situación concreta» (Lenin).
La línea política es el desarrollo integral de la orientación del Partido, expresada hoy en las resoluciones del XXVII Congreso y de los plenos del Comité Central. Su síntesis política —la idea fuerza que condensa esa orientación histórica— es la revolución democrática, expresada de manera concreta en resistencia estratégica para el período.
La línea política en cada periodo, definida la contradicción, siempre tiene presente el rol determinante de las masas, la unidad político y social necesaria y posible de convocar, las formas de lucha en que se representa la opinión del pueblo y el papel de la fuerza propia del PC como factor subjetivo.
La revolución democrática como síntesis del período. No es una consigna vacía: es la profundización de la democracia política, social y económica, que traslada poder hacia las mayorías populares y el pueblo trabajador.
La más amplia unidad social y política hoy. El pluripartidismo es constitutivo del acervo de nuestro pueblo. No se trata de la unidad por la unidad, vacía de contenido, ni del camino propio para cuidar la «pureza», lo que mide la eficacia es si el proceso avanza. Una alianza estratégica no niega las alianzas tácticas, y la relación con los aliados es siempre unidad y lucha. La experiencia vivida, nos enseña que la unidad debe tener ideas fuerzas comunes, iniciativa compartida y anclaje en la base
Debemos apoyar las mesas de oposición en cada región. En el plano social, la CUT es el eje unitario del mundo del trabajo, y un «Pliego de Chile» puede reunir a trabajadores, pobladores y estudiantes, articulados con CONUPIA, los colegios profesionales y las organizaciones de derechos humanos, de mujeres, de la cultura, ambientales y de pueblos originarios; la experiencia de Unidad Social en 2019 es una apuesta a analizar.
Participamos de estos espacios con amplitud y sin sectarismo, aportando propuestas y disciplina colectiva, sin renunciar a nuestra identidad ni diluir nuestra línea en la suma de voluntades, y sin subordinar la unidad social y política a la sola coordinación parlamentaria. Nuestro horizonte es un bloque histórico de los sectores populares, capaz de desplazar a la ultraderecha del gobierno y del Parlamento en 2029 y abrir paso a un gobierno de nuevo tipo, no a una mera alternancia.
Sistema político, pluralismo y autonomía partidaria. La reforma al sistema de partidos es un problema de democracia: el umbral de representación y las cláusulas sobre regímenes políticos afectan el pluralismo y la identidad de los partidos. El debate sobre la declaración de principios debe darse de manera explícita y fraterna, porque compromete la identidad y el proyecto del Partido. Los problemas políticos se abordan con debates políticos con participación popular y no solo con decretos.
El centro de nuestro despliegue: la clase trabajadora organizada. Somos un Partido de clase. Nuestro Congreso definió que el sujeto principal del cambio son los trabajadores organizados, y esta Conferencia debe traducir esa definición en un reordenamiento real de nuestra militancia: destinar los mayores esfuerzos del Partido, en su conjunto y en cada lugar, al mundo del trabajo y sus organizaciones, con la CUT como referencia unitaria. El trabajo de masas significa, en concreto, que cada militante sepa en qué organización social o sindical actúa.
Una clase más amplia, más diversa y fragmentada. La fuerza de trabajo superó los 10 millones de personas; el 82% de las personas encuestadas por el Barómetro se reconoce como parte de la clase trabajadora. Proletario es quien requiere vender su fuerza de trabajo, su conocimiento y su tiempo.
La paradoja que debemos resolver es que esa clase se amplió, pero su organización no creció al mismo ritmo. No partimos de cero: la afiliación sindical alcanza el 19,9% —cerca de un millón de personas está en sindicatos activos, por sobre el promedio de la OCDE.
A la fragmentación se suma el endeudamiento, que opera como mecanismo de control social: quien debe, teme perder el empleo y posterga la organización.
Esfuerzos principales en el mundo del trabajo. El primer esfuerzo es fortalecer la CUT y ser factor de unidad en ella: revisar nuestros equipos y la tarea de nuestros consejeros, contribuir a superar sus dificultades internas, apoyar la construcción de un «Pliego de Chile» que incorpore a todos los sectores con un plan de acción escalonado, y prepararnos para ampliar sustancialmente nuestra representación.
Entre profesionales y técnicos, un sector cada vez más proletarizado, disputaremos los colegios profesionales, promoviendo la colegiatura de nuestra militancia y preparando sus procesos electorales. Y en las pymes pondremos la centralidad en CONUPIA.
Si bien la sociedad chilena se transformó profundamente durante las últimas décadas: cambiaron la estructura productiva, las relaciones laborales, la composición de los territorios, los niveles educacionales y las formas de consumo, endeudamiento y reproducción de la vida, pero esas transformaciones no eliminaron la contradicción entre capital y trabajo.
Feminismo de clase. Las mujeres trabajadoras enfrentan una triple carga: sostienen hogares, realizan el grueso del trabajo de cuidados no remunerado y se concentran en los sectores más precarios. Su desocupación y su informalidad superan el promedio.
Nuestro feminismo es de clase: la lucha por sus derechos es indesligable de la lucha por transformar las condiciones materiales de toda la clase.
Asumimos las resoluciones del encuentro de la Comisión Nacional de Mujeres: enfrentar la violencia de género, cerrar las brechas salariales y defender los derechos sexuales y reproductivos frente a la agenda antiderechos. El movimiento feminista es hoy una de las principales fuerzas de oposición al gobierno, y nos corresponde fortalecerlo desde una perspectiva de clase.
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Pobladoras, pobladores y territorio: donde la clase vive y donde se disputa la mayoría.
La explotación no termina en la empresa. El capital también captura valor donde se reproduce la vida: el suelo, el arriendo, la deuda, la salud y los servicios básicos se vuelven negocio. Así, parte de lo que el salario conquista vuelve a manos de la renta, el crédito, las tarifas y el mercado inmobiliario. Más de seis millones de personas tienen deudas en el sistema financiero, millones esperan una atención de especialidad o una cirugía, y más de cien mil familias viven en campamentos, mientras el mercado mantiene viviendas sin vender.
Por eso el territorio no compite con la centralidad de la clase trabajadora: es la misma clase en otro espacio de su vida, y para informales, precarios y cesantes es muchas veces su principal lugar de organización. Allí la contradicción entre democracia y neoliberalismo se vuelve concreta, y ese territorio está en disputa. La ultraderecha instala miedo, el narcotráfico construye control y el clientelismo coopta organizaciones. Además, surgen nuevos liderazgos y otras fuerzas progresistas que buscarán representar ese descontento.
El territorio debe tener centralidad estratégica junto a las luchas sindicales, estudiantiles, feministas, ambientales y de pueblos originarios, uniendo lo que la vida cotidiana fragmenta.
El movimiento real debe ordenar nuestro trabajo, y no al revés. Antes que crear estructuras desde arriba, debemos recuperar y fortalecer las organizaciones existentes. Primero, las juntas de vecinos, hoy muchas veces atrapadas en el clientelismo. Luego, los comités de vivienda y de agua potable rural, y las organizaciones de allegados, de usuarios de salud, de personas mayores, ambientales, culturales y deportivas. La solidaridad debe volver al centro: ninguna huelga, familia amenazada de desalojo ni comité debe quedar solo.
Nuestro representante de soberanía popular no constituye por sí mismas acumulación de fuerzas. Tienen sentido estratégico cuando abren espacios, respaldan luchas y amplían la organización popular, porque la calle y el Parlamento forman parte de una misma lucha. El municipio puede ampliar derechos y participación, pero sin sustituir la autonomía de las organizaciones ni convertir al dirigente en intermediario.
Pueblos indígenas. Reconocemos, con franqueza, déficits de comprensión, de lenguaje y de incidencia en nuestra relación con los pueblos indígenas. Sus derechos colectivos —territorio, autonomía, libre determinación y reconocimiento constitucional— los asumimos como propios, y su lucha es parte de la lucha más amplia por la democracia y contra un modelo que despoja territorios y depreda la naturaleza.
El movimiento juvenil: una generación que disputa su futuro. Las juventudes son un actor decisivo para reconstruir la organización popular y abrir un nuevo ciclo de transformaciones. No son un actor auxiliar ni una reserva para el futuro: en ellas se concentran hoy, con particular dureza, las contradicciones del modelo, y de ellas depende en buena medida la correlación de fuerzas de los próximos años.
Una generación golpeada. Jóvenes que buscan trabajo no lo encuentran. Su participación en el empleo cayó de 12% en 2010 a apenas 6% en 2025, un descenso que duplica lo esperable por la transición demográfica. La automatización golpea sobre todo a los menores de 30 años en ocupaciones expuestas. Muchos estudian y trabajan al mismo tiempo; otros egresan con deuda a un mercado laboral que no utiliza las capacidades que el propio país ayudó a formar. A ello se suman la salud mental, el transporte, la falta de espacios culturales y deportivos y la violencia que disputa el sentido de vida de una parte de la juventud en los barrios populares.
El movimiento estudiantil como puente. La posición de las y los estudiantes puede convertir al movimiento estudiantil en un puente entre educación, mundo del trabajo y territorio. Nuestra historia lo confirma.
Las Juventudes Comunistas han definido concentrar su prioridad política en la organización de estudiantes secundarios y de educación superior, articulando esa labor con su inserción territorial y sindical.
Tareas del Partido y la Jota. Si las contradicciones se cruzan en la vida cotidiana, nuestra política debe contribuir a que también las luchas se encuentren. Trabajadores, pobladores y estudiantes pueden constituir una columna vertebral de una nueva convergencia social, pero no agotan su composición.
Esta tarea exige una articulación permanente entre el Partido y la Jota en cada regional y comunal: planes comunes, traspaso ordenado de militancia y respeto a la autonomía orgánica de la Juventud. Exige también comprender las identidades y formas de organización de las y los jóvenes de hoy, que no siempre pasan por las estructuras tradicionales.
Juventud y ciclo electoral. Con el voto obligatorio, la participación electoral superó el 85% y miles de jóvenes llegaron a las urnas sin identificación política previa y con una relación crítica y desconfiada con las instituciones. Disputar a esa generación no se logra con discursos generales, sino estando donde están sus problemas: en el empleo que no llega, en la deuda, en el transporte, en el barrio.
Migrantes. Dentro de este conjunto de demandas, debemos asumir con decisión el trabajo con la población migrante. Muchas familias y jóvenes ya se encuentran asentados en Chile de forma permanente, con derecho a voto, y llegaron buscando acceso a vivienda, salud, educación, empleo y seguridad; sin embargo, aún no se organizan más allá de sus propias comunidades.
La población migrante es parte de la clase trabajadora de Chile: se emplea en los sectores más precarizados y sufre con mayor dureza la informalidad y la discriminación.
Fuerza social y ciclo electoral 2028: una relación virtuosa. Las elecciones municipales y de gobiernos regionales de 2028 serán la primera gran medición de fuerzas electorales contra el gobierno de Kast, y también entre fuerzas políticas.
Lo que aprendimos. La evaluación de 2025 es clara. Donde el Partido trabajó cohesionado, con presencia territorial previa y en sinergia entre candidaturas, obtuvimos mejores resultados; donde la campaña llegó sin trabajo acumulado, el resultado fue adverso. Hoy, una de las pocas estrategias que desplegamos con disciplina, es la de campaña: sabemos hacerlo, pero se debilita apenas termina la elección.
La cuestión de fondo es sencilla y, al mismo tiempo, exigente: estar en y con las masas sigue siendo el camino principal, que el Partido esté donde se desarrolla su vida; no sustituir sus organizaciones, sino fortalecerlas; no limitarse a informar, sino hacer pedagogía política desde la experiencia concreta; no administrar demandas aisladas, sino ayudar a relacionarlas; no confundir activismo con organización ni representación institucional con fuerza social.
La secuencia virtuosa. La relación que proponemos funciona en ambos sentidos. Del trabajo de masas hacia la elección, porque cada conflicto acompañado, cada sindicato fortalecido y cada comité de vivienda o junta de vecinos disputada produce reconocimiento, liderazgos y confianza.
Unidad amplia, con contenido. Solos no lograremos avances al ritmo que necesitamos. La disputa de 2028 se inscribe en la política de la más amplia unidad social y política desarrollada en el capítulo VI: pactos con el más amplio arco de fuerzas opositoras, construidos desde la base, con programa común y sin diluir nuestra identidad de clase.
Parlamentarias y parlamentarios, alcaldesas y alcaldes, concejales y consejeros regionales no son actores aislados: existe una sola política, desarrollada desde distintos espacios.
El Partido que esta tarea requiere, nace del Partido que somos, al que incorporamos niveles de autoexigencia que eleven su calidad. Elemento central de esta Conferencia es el fortalecimiento del Partido en su política de masas, en función de los desafíos del nuevo cuadro político. Por eso nuestra discusión orgánica debe girar en torno a cómo robustecer la estructura y el funcionamiento partidario para que cada militante y cada estructura sea parte activa de la construcción del despliegue de masas.
Plan Nacional de Crecimiento y Formación: Al concluir esta conferencia, daremos inicio al Plan Nacional de Crecimiento Partidario, el cual estará alineado con las síntesis y resoluciones de este evento. Concebimos el crecimiento de nuestra organización como un proceso permanente que se desarrolla en estrecha relación con el fortalecimiento del trabajo de masas.
Este esfuerzo continuo exige potenciar nuestra incidencia territorial y sectorial. Con este objetivo, nos proponemos incrementar nuestra militancia en 20% respecto al padrón PC legal actual, meta que evaluaremos en nuestro próximo aniversario partidario.
Encuentros Regionales: Nuestro crecimiento partidario debe estar estrechamente vinculado al trabajo de masas.
Para operativizar estos objetivos, se propone la realización de encuentros de los CCRR post conferencia. En ellos participarán las diversas estructuras incluidos comunales y células, con el fin de adaptar las resoluciones generales a las realidades de cada territorio.
Partido de masas para el Chile del siglo XXI. Partido de masas no significa solo tener muchos militantes o realizar muchas actividades. Significa estar profundamente insertos en la sociedad y ayudar a transformar la experiencia concreta en organización, conciencia, propuestas y acción colectiva. Nuestra historia no entrega una receta, pero sí una referencia: la capacidad de incidencia del Partido ha estado siempre ligada a su arraigo social, a la formación de dirigentes surgidos de las luchas y a su aporte a organizaciones fuertes.
Política de cuadros. No hay contradicción entre Partido de masas y la formación de cuadros: la política de masas requiere cuadros formados, y los cuadros se forman en la lucha. Partimos de la base que la práctica militante con intensidad y perseverancia es la clave de concebir la vida partidaria como una escuela de formación y desarrollo de cuadros.
Debemos corregir las prácticas que nos debilitan: estructuras intermedias frágiles, reuniones rituales, trabas burocráticas al ingreso y falta de seguimiento a quienes se ausentan. La dirección nacional debe sostener una presencia efectiva en las bases.
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Dirección única y unidad de acción. Ningún avance del Partido ha sido fruto solo de la capacidad de cuadros destacados: han sido procesos colectivos sobre definiciones colectivas. El centralismo democrático —plena libertad en la discusión, pero unidad de acción en la aplicación— no es solo un principio teórico. No basta con adherir a la línea, y actuar opcionalmente a la hora de llevar la política a su implementación, lo honrado con el debate es asumir un rol activo para su implementación. La dispersión en los órganos de dirección debilita nuestro mensaje y nos hace menos eficaces. No podemos bregar por la más amplia unidad social y política sin actuar con dirección única. Hacemos un llamado, en primer lugar, a quienes tenemos tareas dirigentes, a una profunda autocrítica personal y colectiva, orientada a mejorar nuestra capacidad política. No hacerlo no es justo con el sacrificio y entrega de nuestra abnegada y consciente militancia.
La batalla por el mejor de los sentidos: una línea, mil voces. Una política que no se comunica es una política que no ocurre. Todos comunican y todo comunica: la responsabilidad es del conjunto del Partido, no solo de los equipos especializados. Circunstancialmente somos minoría institucional, pero el pueblo es mayoría social: somos mayoría en intereses, todavía no en sentido común. Esa es la distancia que este período debe recorrer. Debemos trabajar dialécticamente con el concepto de mayorías activas.
La comunicación genera la necesaria interacción con el pueblo en sus más diversas expresiones, orgánicas e inorgánicas; con sus múltiples subjetividades y niveles de conciencia; con sus cercanías y proximidades con las ideas, propuestas e identidad comunista. Por tanto, la tarea del período es convertir nuestra presencia real, en una voz capaz de disputar el sentido común: UNA LÍNEA, MIL VOCES.
Merece una mención especial el trabajo de las Juventudes Comunistas. El trabajo permanente de la Brigada Ramona Parra y, sobre todo, cuadros jóvenes debatiendo en el terreno digital y en espacios mediáticos.
Comunicamos desde el arriendo, la cuenta de la luz, la deuda y el sueldo que no alcanza, con identidad firme y destinatario amplio, incluidos quienes votaron por Kast. El criterio es simple: cada actividad debe producir comunicación, y cada comunicación debe producir organización.
XII. De las definiciones a los planes de trabajo. Un déficit importante que la Conferencia debe abordar es la brecha entre nuestra capacidad de análisis y nuestra capacidad de ejecución. Hemos sido certeros en los diagnósticos; ahora necesitamos planes. La resistencia estratégica no es una sala de espera: es acumulación activa de fuerzas, y se resume en una secuencia que cada organismo debe recorrer, recuperar iniciativa y transformar. Una lucha laboral debe dejar organización de trabajadores; una pelea por vivienda, organización territorial; un conflicto educacional, vínculos entre estudiantes, trabajadores y familias.
Nuestra conferencia debe concluir una propuesta que responda a las demandas urgentes, que recoja el sentimiento y justa expectativa de las grandes masas que representan mayorías de nuestra sociedad. Para dicho propósito y para abrir intercambio con el movimiento sindical y social en general, además de un método de conversación más directo y abierto con los distintos sectores del pueblo, proponemos ideas que formen parte de la propuesta y de un manifiesto al pueblo con las urgencias de hoy.
La importancia y la urgencia política debe orientar que nuestro debate se pronuncie, como punto propio en la orden del día: Demandas para Chile. La plataforma de lucha para este periodo inmediato se ordena bajo la idea de:
Demandas urgentes para un Chile Justo, Próspero y Compartido. Esta definición busca dar cuenta de la urgencia que tienen las propuestas de las y los comunistas en un momento de graves retrocesos para el pueblo de Chile, donde las demandas buscan marcar un horizonte de lucha por recuperar un país próspero, justo y compartido para la clase trabajadora de nuestro país.
1.Plan nacional para la creación de empleo, impulsado por inversión pública intensiva en trabajo asalariado con énfasis en la reactivación del tejido productivo de pequeñas y medianas empresas, para la creación de 500.000 empleos nuevos en la economía chilena, el plan del gobierno apunta a solo 100 mil empleos.
2. Usar el componente solidario del seguro de cesantía para trabajadores con ingresos bajo $1.500.000, como forma de permitir la complementación de sus ingresos por el periodo de seis meses.
3. Salario mínimo que permita vivir y política de salario vital, con el objetivo que ninguna familia trabajadora viva bajo la línea de la pobreza.
4. IFE de emergencia, acotado a tres meses, para las familias más afectadas por el desempleo, que signifique la mitad de un salario mínimo y el uso del seguro de cesantía
5. Enfrentar el déficit de 491.904 viviendas y 1.428 campamentos con banco público de suelo, cooperativas y arriendo protegido, para la reactivación de la construcción con enfoque social.
6. Solución al endeudamiento educativo y política de primer empleo para egresados.
7. Aumento del subsidio de empleo para mujeres y jóvenes, con el objetivo de aumentar en 2 puntos porcentuales su participación en el mercado laboral.
8. Un presupuesto nacional reactivador, con reposición de programas sociales y la consolidación de los derechos adquiridos por años de luchas del pueblo de Chile.
9. Refinanciar un plan nacional de seguridad ciudadana, con recursos frescos a municipios y gobiernos regionales. Proponemos fortalecer los consejos comunales de seguridad pública con juntas de vecinos, comités de seguridad y policías, con un plan de trabajo y rendición de cuentas periódica en cada comuna.
10. Alimentos de la agricultura local para escuelas y hospitales, que JUNAEB compre el 30% de los alimentos del Programa de Alimentación Escolar a pymes agrícolas y a la agricultura familiar campesina, y que la misma regla se aplique a la alimentación de los hospitales públicos.
11. Pasaje gratuito para las personas mayores, gratuidad en todos sus viajes en el transporte público, en todo el país y a toda hora..
12. Financiar la inversión pública, con el impuesto a los súper ricos, porque la infraestructura apalanca nueva inversión privada y eleva el crecimiento de Chile en los próximos años, y financiar las medidas de ingreso postergando la rebaja tributaria a las grandes empresas.
Efectos macroeconómicos esperados
Un presupuesto abiertamente anticíclico, que crece 10% cuando el desempleo está en 9,6%, busca que el Estado sostenga la demanda interna mientras el sector privado no lo hace, con efectos principalmente en el robustecimiento de la masa salarial.
No dejar a nadie atrás. Que todos estén incluidos
Hoy en Chile hay familias que se levantan cada mañana sin saber si habrá trabajo. Padres y madres que recorren la ciudad con el currículum en la mano. Jóvenes que estudiaron, se endeudaron, y no encuentran su primer empleo. A ellos les hablamos hoy.
No venimos a pedir favores. Venimos a decir que el trabajo es un derecho, y que un país que deja a su gente sin trabajo está fallando en lo más básico.
Y mientras ese trabajo llega, nadie puede quedar a la deriva. Quien perdió su empleo no puede perder también el pan de su mesa. Un ingreso de emergencia, un seguro de cesantía que de verdad proteja, y un salario que alcance para vivir. Eso no es caridad. Es lo mínimo que un país le debe a quienes lo sostienen todos los días.
Nos dicen que no hay plata. Pero sí hubo para bajarles los impuestos a los que más tienen.
Nosotros decimos otra cosa: que la recuperación empiece por abajo, por la clase trabajadora, por las familias que la están pasando mal.
No dejar a nadie atrás. Ese es nuestro compromiso. Porque Chile sale adelante cuando salimos todos.
La principal tarea en este período es transformar los problemas concretos del pueblo en organización popular, convertir esa organización en unidad, proyectar la unidad como fuerza social y hacer de esa fuerza una mayoría política capaz de abrir para Chile un nuevo ciclo de transformaciones democráticas.
A mucho orgullo, somos un Partido centenario, con una historia indisolublemente ligada al mundo del trabajo, que honra a quienes lo dieron todo.
A cincuenta años de la Operación Exterminio contra el PC. Honor y gloria a cada una y uno de los caídos en la lucha democrática contra el fascismo.
Nuestro homenaje es con el compromiso de seguir enriqueciendo nuestra relación con el pueblo.
¡POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA DEMOCRACIA!
¡CON ORGANIZACIÓN: ¡UNIR LUCHANDO! ¡LUCHAR UNIENDO!
¡MIL VECES VENCEREMOS!
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