jeudi 4 juin 2026

ESTANCAMIENTO DE LAS LUCHAS SOCIALES E IRRUPCIÓN MAYORITARIA DE LA ULTRADERECHA

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ILUSTRACIÓN QUE SE IMPRIMIÓ EN PARÍS EN MAYO DE 1789, EN LA QUE
SE MUESTRA A LOS TRES ESTAMENTOS DE LA SOCIEDAD FRANCESA. EL
TERCER ESTADO ESTÁ REPRESENTADO POR UN CAMPESINO, QUE CARGA
 CON LOS DOS ESTAMENTOS PRIVILEGIADOS: LA NOBLEZA Y EL CLERO.
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Estancamiento de las luchas sociales e irrupción mayoritaria de la ultraderecha / La Central Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras de Chile (CUT), continúa haciendo intentos de reactivar la movilización social y paralelamente las instancias sindicales del Partido Comunista, analizan y se replantean las fallas y coyunturas que impiden que este partido, por definición representativo de la clase trabajadora, asuma reconocida y plenamente su rol de orientador de este sector social.

por Álvaro Alarcón

L

Álvaro Alarcón
a evaluación de actividad sindical relevante, que caracterizan los 5 años previos recientes, yo la extraigo de una investigación que Pablo Pérez Ahumada, profesor asistente del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile (Centro de Estudios del Conflicto y la Cohesión Social – COES), expone en junio de 2025 en el diario El Siglo.

ILUSTRACIÓN LUCIANA PEINADO

► À penser en dessin : FENÊTRE SUR COUR

Post estallido social y pandemia, el número de huelgas disminuyó de manera ostensible en el período 2020-2022. Ese último año alcanzó su mínimo histórico desde 1979 (179 huelgas) y comienza aumentar a 261 huelgas en 2023. (Observatorio de Huelgas Laborales (OHL-COES/UAH).

La dinamización social que promovía la CUT tenía efectos evidentes no sólo en el plano sindical, sino que en el lapso influenciaba enormemente las exigencias de redistribución de la mayoría del país y compensaba la falta de voluntad o capacidad del gobierno de Boric de implementar reformas.

El año 2024 se caracterizó por muy pocas movilizaciones sociales (Departamento de Sociología de la Universidad de Chile). La CUT hace un llamado a Paro Nacional el 11 de abril de 2024, exigiendo el cumplimiento al gobierno de Gabriel Boric de la promesa de reforma del sistema laboral pinochetista existente desde 1979 y particularmente de implementar la negociación multinivel por rama de actividad económica, anunciada repetidamente en 2024, pero jamás presentada al parlamento.

Igualmente, la CUT hace otro llamado a paro nacional el 28 de noviembre del mismo año por el reajuste salarial del sector público y en defensa de la estabilidad de estos trabajadores.

Ninguna de las coaliciones progresistas de gobierno, logró transformar el Plan Laboral pinochetista. Las causas son variadas y se extienden desde la falta de voluntad política o incapacidad de la centro-izquierda o incluso de coaliciones que se suponían más consecuentes como la de Boric, pasando por la oposición inflexible de los empresarios y la oligarquía e incluyendo la incapacidad del movimiento sindical de lograr estrategias eficaces y coyunturas de unidad decisivas.

Asimismo, pueden señalarse varios otros grupos de factores que juegan un rol preponderante en esta confrontación de clases, de los trabajadores contra los empresarios, por ejemplo, el contraste entre la realidad actual de las estructuras sindicales de trabajadores y las orgánicas de representación de los empresarios.

Los empresarios logran actuar unificadamente en el marco de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y el resultado de sus elecciones se define por acuerdos preelectorales, lo que evita la competitividad y el conflicto de disputas electivas.

Inversamente, los trabajadores enfrentan la atomización sindical facilitada legalmente, en torno de la cual se constituyen numerosos grupos sindicales opuestos, no representativos y en pequeñas unidades productivas, con elecciones notablemente competitivas. A menudo la confrontación deriva en la invalidación del adversario, su puesta en duda ética y el reforzamiento de divisiones permanentes.

Esto debilita indudablemente la legitimidad de las representaciones a lo cual se suma la prohibición de la negociación por ramas de producción y la discriminación de los trabajadores subcontratados.

El riesgo de los conflictos entre sindicatos está siempre presente cuando la capacidad asociativa aproxima el umbral de sindicatos débiles y poco representativos.

Este escenario ha acompañado los eventos de la CUT, incluidas las últimas elecciones de mayo 2025 del Consejo Directivo y Comité Ejecutivo de la CUT, en las cuales el Partido Socialista obtiene la mayoría absoluta con 59,14% de los votos y logrando 27 escaños, el Partido Comunista 30,91% y 14 escaños y el Frente Amplio 9,93% y 4 escaños. 

Esta redefinición decreciente de la representatividad de los comunistas en la CUT (disminuida a 1/3), es un acontecimiento mayor para el Partido Comunista, que ejercía recientemente la presidencia de dicha institución en la persona de la actual secretaria general de la agrupación, Bárbara Figueroa. Sin embargo, en esta elección, sobre 800.000 afiliados a la CUT, sólo votaron 253.126, es decir el 31,64%. Queda entonces margen para difundir las posiciones de los comunistas.

A mediados de mayo se ha realizado un importante Encuentro Sindical de los comunistas, con amplia participación de su Dirección, de secretarios regionales y encargados sindicales. Este Encuentro remarcó que: “No hay fortalecimiento del movimiento popular sin organización sindical, unidad de la clase trabajadora y una alternativa política transformadora. Para esto, reafirmamos la urgente necesidad de pasar a la ofensiva, superando el sectarismo y planificando la intervención partidaria en el mundo del trabajo”.

Hay que señalar la ausencia de 8 regionales, algunos del norte del país y particularmente del extremo sur, con regiones que van desde Los Lagos hasta Magallanes, enorme territorio agrícola, forestal y turístico de gran potencial.

En dicho evento, se caracterizó el actual período como de una ofensiva acelerada y sistemática de la ultraderecha y el gran empresariado por profundizar el neoliberalismo. Y que, se advierte la estrategia para desmantelar el Estado, recortar sus presupuestos y debilitar la función pública.

Aumenta el número de despidos en el Estado, la flexibilización del empleo, el agobio laboral y la incorporación de tecnologías que reemplazan fuerza de trabajo. Las intenciones son favorecer la desregulación y el control del mercado en los derechos sociales.

Al margen de lo discutido en dicha reunión, desde una perspectiva de complemento, se puede hacer el recuento de al menos 5 conjuntos de problemáticas interdependientes, respecto a la acción sindical, sus aspectos orgánicos e institucionales y finalmente su relación con la conducción política de la clase trabajadora. Esto expresa una realidad objetiva que no se puede eludir:

1. El profesor Pérez Ahumada de COES Universidad de Chile, expone los 5 años precedentes (2020-2025), como de decrecimiento y estancamiento de las luchas sociales.

2. Se puede agregar que los sindicatos y organizaciones de representatividad laboral, padecen de debilidades estructurales que dificultan su desarrollo y legitimidad (sólo 1/3 de adherentes votó en las últimas elecciones de la CUT de 2025, la más importante agrupación de trabajadores). 

3. Los comunistas, opción política que reivindica una identidad con la clase social trabajadora y más ampliamente con el movimiento popular, reconocen como un hecho esencial a corregir su alejamiento y desconexión con grandes sectores de trabajadores. 

4. La irrupción mayoritaria de la ultraderecha extrema, que asume la conducción del Estado, agudiza aún más las circunstancias.

5. La secuencia política es todavía más ardua cuando se intenta analizar con certeza el momento político, estableciendo una estrategia que remonte los fracasos y deficiencias de la confrontación y que desbarajuste la dinámica derechista.

Respecto a constituir una estrategia, debemos aceptar su complejidad y no insistir en la rapidez de nuestros hábitos. Ejecutar el esquema simple siguiente sería muy incauto: reflujo de luchas sociales – insuficiencia de los sindicatos – impericia de conducción política – autocrítica – retoma de reivindicaciones básicas – reanudar la lucha. Este diseño se ha demostrado ineficaz en repetidas ocasiones.

En contraste y acertadamente, las conclusiones del Encuentro Sindical proponen la perspectiva atinada: estamos en un escenario de hegemonía ideológica de la ultraderecha y habrá que profundizar los alcances de esta hegemonía para revertir su dinámica. Los reveses que se ocasiona el propio poder derechista con su política errática, no son suficientes para disminuir permanentemente el apoyo que le brinda el electorado.

Las conclusiones del Encuentro Sindical afirman: “Estamos frente a un escenario de ofensiva ideológica, la ultraderecha ha logrado capitalizar el malestar social instalando discursos sobre “libertad”, “seguridad” y “orden” mediante soluciones individuales, mientras criminaliza la protesta social”.

Y concluye con razón: “Sin embargo, quien capitaliza este descontento no es necesariamente la izquierda”.

La hegemonía ideológica neoliberal, se ha extendido profundamente en la sociedad y en los medios laborales y como lo enuncia el Encuentro Sindical, la Derecha ha cooptado conceptos claves como “trabajo digno” y exitosamente ha incursionado en poblaciones populares. Por añadidura, se informa que un estudio del Barómetro del Trabajo (julio de 2024) indica que, si bien el 82% de las personas se auto percibe de clase trabajadora, prevalece una baja valoración de lo colectivo y una fuerte atomización política y sindical. Esto no se traduce en valores identitarios de clase y mucho menos en su identificación con los partidos de izquierda e identidad trabajadora.

Se puede añadir en paralelo, que la desaparición de los sectores económicos primarios y secundarios (extracción y manufactura) en los países neoliberales más desarrollados, ha implicado el cambio en la Organización del Trabajo, en un sentido de adecuación o modernización respecto a las nuevas exigencias de la rentabilidad financiera. La organización “taylorista” clásica (trabajo jerárquico estricto, rutinario, en serie, en masa o en cadena) evoluciona hacia una organización denominada “toyotista” (trabajo más autónomo y flexible del operario, flujo tenso de insumos sin stocks, tras objetivos variables o según el flujo de clientela). Los operarios se han transformado en “colaboradores” y esto ha influido ideológicamente con certeza, en la disminución de la identidad de clase y de los valores colectivos.

Serán estos factores los decisivos en la comunicación con las nuevas generaciones de trabajadores; la primacía del sector terciario (servicios), significa la transformación de los códigos para una comunicación política y económica adecuada. Tanto más que, la organización del trabajo “modernizada”, manipula los estatus profesionales con falsos reconocimientos de autonomía y competencias que sólo significan más explotación y más exigencias laborales, sin la retribución salarial correspondiente. En Chile, la mayor cantidad de trabajadores y trabajadoras del mundo privado se encuentra en el sector de servicios comerciales, lo que implicará una evolución precisa de las formas y objetivos de intervención y acción. 

En este sentido es muy acertada la constatación de los comunistas, de la necesidad de “Desarrollar una estrategia moderna para disputar el sentido común frente al discurso de la Derecha, politizando problemáticas concretas y demostrando las consecuencias directas de las decisiones gubernamentales en la vida cotidiana. Levantar una campaña de desmitificación de la “autonomía”, diseñando y ejecutando acciones comunicacionales masivas dirigidas a trabajadores de plataformas y contratas externas, evidenciando que el lenguaje de “socio”, “colaborador” o “prestador” encubre nuevas formas de control, dependencia económica y mando empresarial”.

Existe el imperativo de los comunistas de dar prioridad a sectores precisos como el comercio, los sindicatos rurales, el sector minero, en cuyas regiones se asienta el Partido de la Gente (PDG) que es la exteriorización proverbial de la hegemonía neoliberal en una franja popular significativa. Preeminencia también particular para los trabajadores precarizados, informales, de plataformas digitales, trabajadores por cuenta propia, de trabajo domiciliario, juventudes y trabajadoras de cuidado. La segregación de este último sector de trabajadores, tiene efectos trascendentales en el decrecimiento del poder sindical. La solución de impulsar formas organizativas flexibles y transitorias para trabajadores dispersos o de plataformas digitales, que faciliten su paso al sindicalismo formal es imprescindible.

Como lo reafirma en sus conclusiones el Encuentro Nacional Sindical de los comunistas, el movimiento sindical debe recuperar su rol como herramienta política de transformación social, trascendiendo la mera administración de beneficios.

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JAIR BOLSONARO, JAVIER MILEI Y JOSÉ ANTONIO KAST,
 EJEMPLOS DEL AVANCE DE LA ULTRADERECHA EN LATINOAMÉRICA.
  ILUSTRACIÓN ELENA CANTÓN

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