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jeudi 16 février 2023

CAMBIOS INOPORTUNOS

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ILUSTRACIÓN EL  OJO DEL MEDIO

Cambios inoportunos / 
La prensa se nutre del cambio, pero en sus posturas dan a entender que más que vender ejemplares su motivación principal es actuar como diques de contención ante cualquier movimiento que pueda afectar los intereses de sus dueños y principales auspiciadores.

En noviembre de 2012 retornó al debate público la idea de legislar sobre el voto de los chilenos en el extranjero, la elección directa de consejeros regionales y el fideicomiso ciego, entre otras iniciativas. En respuesta a lo anterior, La Tercera se apuró en editorializar que se trataba de un momento inoportuno para reimpulsar reformas políticas”.


Un mes después, tras el cierre de la planta de los megaplanteles porcinos de Agrosuper en Freirina, El Mercurio señaló en su editorial que “no puede ser más inoportuna la sensación de incertidumbre jurídica y politización de decisiones técnicas importantes que deja la crisis de Freirina”.

Algunos años después, en junio de 2015, el Partido por la Democracia desarrolló un documento en el que empujaba la idea de una Asamblea Constituyente. Entre los argumentos, compartidos por una serie de actores del arco progresista, incluía un “deterioro progresivo y sostenido de la confianza” en el país. Pocos días después, El Mercurio señaló en su editorial que la propuesta era “institucionalmente inoportuna”.

En este sentido, la oposición de la prensa a cualquier tipo de reformas parece ir de la mano con la que a diario expresa el gran empresariado y los sectores más conservadores de la política del país.

PANTALLAZO EDITORIAL
DE « LA TERCERA » 
DEL 8 DE JULIO DE 2021

El tiempo pasó, Chile se levantó de manera masiva contra el statu quo, pero la prensa se ha seguido oponiendo a los cambios levantando los mismos argumentos. En julio de 2021, el editorial de La Tercera criticó la “inoportuna propuesta para reducir jornada laboral” a 38 horas por cuanto “la prioridad del país es recuperar los empleos perdidos”. En los días más recientes, en tanto, la idea del gobierno de regular la industria forestal tras los devastadores incendios en el sur del país fue considerada “inapropiada” por el diario de los Saieh, el que se sumó a las críticas del gran empresariado: el debate era “inoportuno”.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de lo inoportuno de una medida. El diccionario nos dice que se trata de algo fuera de tiempo o que se realiza en unas circunstancias o un momento desfavorables o contrarios. En otras palabras, que llegado el momento correcto este tipo de conversaciones sí podrían ser más razonables. Pero, ¿es esto así o se trata tan solo de una manera de decir no nos oponemos a los cambios, tan solo que no en este momento?

A la luz de los hechos el momento correcto no parece llegar nunca. La oposición que los medios más conservadores han expresado hacia propuestas como el impuesto a las grandes fortunas, el royalty minero, la reforma tributaria, la idea de una nueva constitución, la ley de cuotas de género en los directorios, regulaciones al sistema de medios y la reducción de la jornada laboral así lo demuestran.

En este sentido, la oposición de la prensa a cualquier tipo de reformas parece ir de la mano con la que a diario expresa el gran empresariado y los sectores más conservadores de la política del país.

Revisemos.

En febrero de 2016 el presidente de la Sociedad Nacional de Pesca Francisco Orrego escribía una columna en La Tercera que le parecía “inoportuno” anular la Ley de Pesca “dado el complejo momento político y económico por el que atraviesa el país”.

El argumento de “no por ahora” fue utilizado nuevamente en 2017 por el entonces senador Hernán Larraín (UDI) para oponerse a reformas en la Constitución impulsadas por el gobierno de Michelle Bachelet. “El crecimiento económico está estancado, las cifras de empleo a la baja, los síntomas de una recesión asoman amenazantes; en fin, son muchas las dificultades que afectan al país, por lo que el proyecto de reforma constitucional aparece altamente inconveniente e inoportuno”, señaló en carta al director de El Mercurio.

PANTALLAZO CARTA AL DIRECTOR
DE « LA TERCERA » 
DEL 5 DE NOVIEMBRE DE 2022

Hace apenas tres meses, en noviembre de 2022, Libertad y Desarrollo describía en una carta al director de La Tercera las “reformas en un momento inoportuno”. Entre ellas incluía la aplicación del nuevo salario mínimo, la reforma de pensiones, el proyecto de ley que aumenta las gratificaciones, el de sala cuna universal y la reforma tributaria. En otras palabras, prácticamente todos los proyectos impulsados por el gobierno desde su llegada a La Moneda.

PANTALLAZO  ENTREVISTA
DE « EL MERCURIO » DEL
27 DE NOVIEMBRE DE 2022

Pocos días después, el exministro piñerista Juan Andrés Fontaine explicaba en una entrevista en El Mercurio que es “razonable aproximarse a ellas (las reformas) en tiempos normales y de manera gradual”. ¿Y cómo le responde a quienes dicen que su sector tampoco está dispuesto a discutir reformas en los momentos de vacas gordas? “No hay por qué hacerles caso. Yo creo que las reformas hay que hacerlas en el momento oportuno y al ritmo adecuado, y estas se plantean en un momento inoportuno y a un ritmo inadecuado”, respondió. Revisando el archivo, es posible encontrar declaraciones del mismo Fontaine –en julio de 2017, entrevistado por el mismo diario– señalando que “es inoportuno aprobar el proyecto de gratuidad (en la educación superior) en estas circunstancias”.

Vivimos en un momento en el que los principales encargados de difundir las noticias defienden la inacción. Se preguntaban en 2019 por qué no habían visto venir un nivel de descontento de tal magnitud y hoy, pasado tan poco tiempo, continúan en su afán de demorar los cambios todo el tiempo que sea posible.

PANTALLAZO COLUMNA
 
DE ÓSCAR CONTARDO
 «LA TERCERA» 
DEL 17 DE ABRIL DE 2021

Luego de décadas de excusas nos queda claro que para un sector del país el momento oportuno para las reformas sencillamente no existe. Hace algún tiempo, Óscar Contardo se refería a la consolidación de una “cultura del sigilo” que ha buscado que nada cambie, ya que cualquier movimiento brusco podría “debilitar” nuestra democracia.

Que políticos y empresarios conservadores se opongan a los cambios es algo del todo esperable. Es parte de su ethos y así se presentan frente a sus clientes, trabajadores y votantes. Pero, ¿no existe un importante grado de contradicción cuando un medio de comunicación se opone al cambio? La prensa, por definición, vive de la noticia, es decir, se nutre del cambio permanente. La alteración del statu quo, por lo tanto, debería ser lo que debería mover a los medios de comunicación. De eso viven, eso es lo que salen a buscar sus periodistas todos los días.

Vivimos en un momento en el que los principales encargados de difundir las noticias defienden la inacción. Se preguntaban en 2019 por qué no habían visto venir un nivel de descontento de tal magnitud y hoy, pasado tan poco tiempo, continúan en su afán de demorar los cambios todo el tiempo que sea posible.

En sus posturas, finalmente, dan a entender que más que vender ejemplares cada mañana su motivación principal es actuar como diques de contención ante cualquier movimiento que pueda afectar los intereses de sus dueños y principales auspiciadores. Eso, para ellos, sí es lo verdaderamente oportuno.